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Titiritero de palabras

Mi obligación más sana

Mi obligación más sana

Queridos amigos y amigas lectores/as.

A quienes no lo sepáis aún, os informo de que he empezado a trabajar recientemente en una empresa en la que es obligatorio ser amable, agradable y sonriente con los clientes y clientas.

No deja de ser un poquito sorprendente que te lo digan, pero es una pena que haga falta que sea en circunstancias determinadas cuando interactuemos con los demás con esas formas. La verdad es que mi carácter, tan difícil a veces, me hace no siempre ser así, precisamente. Pero parece mentira lo bien que se siente UNO cuando es amable con sus compis de especie, cuando corresponde a sus comunicaciones con una sonrisa sincera, que a poco que lo practiques, termina resultándote la forma natural de tratar con la gente. Por no hablar de la satisfacción personal que uno experimenta cuando trata de aportar su granito de arena para ayudar a otros que, en ese momento, lo necesitan; sobre todo si , para colmo, notas o descubres que ha servido para algo ( y en la mayoría de las ocasiones, quererlo es poder ).

Más de uno me habéis "reñido" cariñosamente en alguna ocasión porque cito de modo excesivamente repetitivo los trocitos de letra de canción que más me gustan. Lo haré una vez más, aunque ya estéis hart@s de oirme esta; además, prometí reiteradamente que no usaría idiomas distintos al español en este blog y voy a pecar contra ese propósito una vez más. Os ruego me excuséis de poner la correspondiente traducción, quien no lo entienda, y le interese, porfa, que se busque alguien con facilidad para trasladarle el sentido, mis pésimas traducciones estropearían la belleza de la cita: "Life is very short and there?s no time for fussing and fighting, my friend" ( "We can work it out", los Beatles).

Y, ya puestos, la que más he citado en mi vida, pero hoy me la pide el cuerpo: "I miei amici veri (...) contandoli uno a uno , non son certo parecchi, son come i denti in bocca a certi vecchi; ma proprio perché pochi son buoni fino in fondo e sempre pronti a masticare il mondo" ( "Gli amici", de Francesco Guccini).

Dos canciones: "We can work it out" y "Gli amici". Obvio, ¿no? :-)

P.S.: Un gracias muy especial a la persona que me llamó ayer por la mañana desde su teléfono móvil a mi teléfono fijo por alegrarme el día ^____^

Convicciones

Convicciones

Hoy me ha sorprendido en la prensa leer los resultados de una encuesta en la que una de las preguntas era "¿Se sacrificaría usted para vivir de acuerdo con sus convicciones?". La verdad es que siempre me ocurre, al ver las preguntas de las encuestas sobre temas generales, que pienso que si me las preguntarán a mí, con unos momentos para decantarse por sí, no, no sabe/no contesta, o un conjunto similar de opciones, le pediría al encuestador que me dejase seis meses de reflexión y trabajo para escribir una pequeña monografía con la respuesta a la cuestión planteada; suelo entender la realidad planteada como algo demasiado complejo para responder con un sí o un no.

No obstante, esta pregunta me ha resultado aún más extraña que la media. Me ha parecido más contraria a mi concepción del mundo de lo habitual. Simplemente, para mí, carece de sentido. Si tengo una cierta convicción, al menos, a lo que yo llamo convicciones, la considero parte integrante de mi forma de entender la vida. Por tanto, mi actuación se corresponde, de modo natural, con la idea. Si debo esforzarme para que mis actos respondan a la idea, entonces no es una auténtica convicción mía, por definición. Puede ser un deseo, una opinión, una presunta convicción que, en el fondo, es falsa, no es tal convicción. Probablemente es una forma fácil que tengo de evitar comprometerme, y no hago más que reducir el ámbito de mis convicciones a niveles mínimos. Puede ser que carezca de convicciones. Pero mis hechos son mi única convicción, si alguna tengo.

Por cierto, la encuesta concluyó que sólo uno de cada cinco entrevistados se sacrificaría para obrar de acuerdo con sus convicciones, lo que los analistas atribuyen a un escaso nivel de compromiso de la población estudiada. Quizás el concienciado sociólogo esté en estos momentos echándose las manos a la cabeza mientras exclama aquello de O tempora! Reciba mis más cínicas condolencias.

Una tripulación ejemplar

Una tripulación ejemplar

Los hechos son sobradamente conocidos. El pasado viernes, el palangrero español Francisco y Catalina, avistó una barcaza semihundida con 51 personas a bordo. Se aproximó, y pidió por los canales de emergencia ayuda repetidas veces, sin éxito. Antes de que anocheciera, el capitán del buque decidió subir a bordo a los infortunados navegantes, ante el evidente riesgo que corrían de naufragar definitivamente durante la noche. Se dirigió entonces a Malta, cien millas al norte, con la intención de desembarcarlos. Inesperadamente, las autoridades maltesas no permitieron el desembarco, alegaron que habían sido rescatados en aguas cuya responsabilidad de salvamento pertenece a Libia y la situación se prolonga desde hace cinco días. 62 personas a bordo, junto con los aparejos recogidos, compartiendo menos de cincuenta metros cuadrados. Cada día en esta situación le supone al buque un perjuicio económico de miles de euros. Con estos precedentes, cuántos capitanes, tripulantes, armadores, no se plantearán, en el futuro, hacer caso omiso de quien se encuentren en el mar en situación desesperada. Es imprescindible una acción decidida de la diplomacia española; es importantísimo que se busque la forma de paliar al armador y el personal de la nave por los perjuicios que han sufrido. La recompensa a un salvamento ejemplar no puede ser la pérdida del pan de sus hijos. Soluciones ya.

¿ Cuántos atunes necesitas para ser feliz ?

¿ Cuántos atunes necesitas para ser feliz ?

Un banquero de inversión estaba en el muelle de un pueblecito costero mexicano cuando llegó un botecito con un solo pescador. En el bote había varios atunes de buen tamaño.

El americano elogió la calidad del pescado y preguntó: "¿Cuánto tiempo le tomó pescarlos?"

- "Un poquito, no más", respondió el pescador.

- ¿ Por qué no pescas durante más tiempo y sacas más pescado?

- Porque tengo lo suficiente para satisfacer mis necesidades y las de mi familia.

- Y ¿ qué haces el resto del tiempo ?

- Duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos echo una siesta con mi señora, voy todas las noches al pueblo, donde tomo vino y toco guitarra con mis amigos.

- Mira, verás, yo tengo un Máster en Administración de Empresas en Harvard y puedo ayudarte. Te explico: deberías dedicar más tiempo a la pesca, con los ingresos podrías comprar un bote más grande, con los ingresos del bote mayor podrías comprar una flota y, en lugar de vender los atunes a un intermediario, vendérselos directamente a un gran envasador, e, incluso, establecer una factoría para procesar tú mismo tus pescados. Deberías controlar la producción, el procesamiento, y la distribución. Salir de este maldito pueblo e irte a Ciudad de México, luego a Los Ángeles, y a Nueva York, desde donde manejarías tu empresa en expansión.

- Y eso, ¿cuánto tiempo me llevaría?

- De diez a quince años.

- ¿ Y luego ?

- El americano rió y explicó: eso es lo mejor; cuando llegue la hora deberías vender las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, obtendrás millones.

- Hmmm... Millones, ... ¿ Y luego qué ?

- Luego te puedes retirar. Mudarte a un pueblecito en la costa donde podrás dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos echar una siesta con tu mujer, ir todas las noches al pueblo a tomar vino y a tocar la guitarra con tus amigos.

( Una vieja y conocida historia que he tomado, en este momento, de la extraordinaria bitácora Tío Petros ( http://tiopetrus.blogia.com ), que, a su vez, parece haberla tomado de www.acertijos.net )

Quizás con demasiada frecuencia todos nosotros miramos el mundo con los ojos del americano. Bien es cierto que si siempre todos nos tomáramos la vida como el pescador, no habríamos conseguido los logros maravillosos de esta civilización. No tendríamos la extraordinaria medicina que hemos logrado, capaz de actuar sobre cientos de patologías distintas y de alargar la esperanza de vida a niveles que jamás conocimos. No hubiéramos alcanzado muchos de nuestros mejores logros. Sin embargo, creo que deberíamos mirar la vida con los ojos de ambos personajes, y, viendo el cuadro completo, tomar decisiones ponderadas. Y, en todo caso, no olvidemos que nunca todos podremos ser navieros, cosa que nos debería hacer, también, reflexionar un poquito, ¿no?

Todo para todos

Todo para todos

El lunes me atraía, en un periódico nacional, un reportaje con la historia de una chica y las dificultades que se le presentan para afrontar, a partir del próximo curso, el inicio del estudio de filología que desea. Alba utiliza cotidianamente una silla de ruedas. El acceso desde su domicilio, a 17 Kms. de Madrid, hasta la Facultad que pretende frecuentar, se le presenta plagado de dificultades.

Hoy, en el mismo diario, tres representantes de estudiantes de universidades públicas madrileñas, en Cartas al Director, instan a los rectores de las universidades de su Comunidad a intervenir en el caso. Este titiritero de palabras, desde su minoritario blog, quiere sumarse a esa petición. Una de las tareas que esta sociedad debe afrontar ya es hacer accesibles, urbanística y arquitectónicamente, todos los recursos que ofrece a sus ciudadanos. El transporte público debe ser plenamente accesible a todos; todos los servicios públicos, para todos, independientemente de las especificidades que afecten a cada cual.

Porque la medida de una sociedad se obtiene, también, y sobremanera, de cómo ayuda a aquellos que encaran particulares dificultades. Porque queremos una sociedad para todos, incluyente, y no excluyente. Porque Alba, y todas las Albas que vendrán en los próximos años, se lo merece. Accesibilidad universal ya.

Humanidad

Humanidad

En la tarde de ayer, Vicente Sánchez, porque hay que decir su nombre con todas las letras, circulaba en coche, de vuelta de un intento, poco bendecido por la climatología, de practicar un poco la escalada, cuando vio un camión accidentado metros abajo del viaducto. Ni corto ni perezoso, se detuvo, y, a pesar de las grandes llamas y del riesgo de explosión, se arrimó a la cabina del vehículo y sacó sobre sus hombros al conductor herido, Rubén, de 23 años. Lamentablemente, este último falleció poco después. Pero actitudes como la de Vicente te hacen, una vez más, reconciliar con la especie humana, a pesar de que con frecuencia me asaltan dudas sobre ella.

Y este pobrecito escribidor se pregunta, sabido como es que casi siempre tiene más miedo que vergüenza, que hubiera hecho él en su lugar, y, para su pesar, se confiesa a sí mismo que seguramente no hubiera osado arriesgar el pellejo como este chaval hizo. Y se siente mal, porque se lo debemos a nuestros compañeros humanos que un mal día sufran la desgracia de un accidente y necesiten nuestra ayuda, pero, sobre todo, se lo debemos a la gente como Vicente. Quizás el que aquí escribe deba hacer un poco de gimnasia mental, visualizar, y entrenarse, para, si un día se ve en un caso así, poder estar a la altura que debería poseer todo humano digno de llamarse tal. Entre tanto, gracias, Vicente.

Fruta madura

Fruta madura

Con el tiempo, uno llega a la conclusión de que ciertas cosas en la vida no se pueden precipitar. No acaecen por más que uno se obstine en forzarlas a la urgencia. Ocurren cuando las circunstancias, o, más importante aún, cuando tú estás preparado para ello, cuando las cosas o la persona han madurado hasta propiciarlas.

No quiero decir con ello que no debamos luchar día a día, regular, intensa y cotidianamente por nuestros objetivo vitales. El preparar, y prepararse, para lo que pretendemos es también importante y necesario. Pero tampoco te stresses esperando por eso que no llega: trabaja en preparar las condiciones adecuadas, siembra, abona, y cuando llegue el momento, la fruta madurará y obtendrás el resultado. Entre tanto, disfruta del proceso.

Sonría, por favor

Sonría, por favor

En el mundo acelerado que nos ha tocado vivir, no diría yo que el stress es el más alto de la historia de la civilización, pues cada época tiene sus cuitas (y a ver si hay hoy en nuestras sociedades opulentas alguna fuente de stress lejanamente cercana al que supone no saber si vas a tener hoy qué darles de comer a tus hijos), pero sí que existen multitud de cuestiones que, a quien más, a quien menos, le procuran su ración de preocupaciones.

No obstante, aunque nos falte capacidad de organización, un sentido del orden estricto, una mente sistemática y meticulosa, quienes vivimos en los países latinos y estamos inmersos en su cultura tenemos una forma característica de enfocar la vida. Y, en medio de nuestras improvisaciones y a salto de mata, tenemos una capacidad de disfrute, y de mirar las cosas desde un ángulo no por desenfadado necesariamente ineficas, gozamos de una calidad de vida que no tiene precio que quepa en ninguna medida del producto interior bruto per capita. Esperemos no perderla; de momento, sonría, por favor.

Una historia infeliz: No por ello pierdas la sonrisa, ni lo más terrible es imposible de afrontar con alegría de espíritu, no obstante, entre sonrisa y sonrisa, no olvides que hoy morirán treinta mil niños de hambre y por enfermedades fácilmente evitables. ¿ Qué hemos hecho hoy tú y yo ?

El triunfo de la voluntad

El triunfo de la voluntad

Que no puedes... ¿qué? Te pasa como el anuncio de la tónica. Es que no lo has intentado lo suficiente. Parece mentira, pero somos capaces de hacer mucho más de lo que suponemos, y más, y aún más. Sólo hay que empezar. Después del primer paso, los demás se producen a continuación, fluyen de un modo natural. Y cuando te das cuenta, has logrado eso que no podías. Lo difícil lo hacemos inmediatamente, para hacer lo imposible, tardamos un poquito más. Haz así, y me cuentas.

Una película: "Con faldas y a lo loco", de Billy Wilder.

"Nadie es perfecto"

Wiki, wiki

Wiki, wiki

Una de las constantes, desde la apertura de este blog, ha sido la reivindicación de la cooperación, y del entendimiento entre humanos. Y quizás, en cierta medida, implícitamente esté subestimando la ayuda desinteresada que unos a otros nos damos, en particular, en el mundo "internetiano".

Existe desde hace décadas, en el marco de lo que hoy conocemos con el nombre general de Internet, una red de grupos de noticias, Usenet, que es un gran ejemplo de colaboración. A veces sorprende. Casi cualquier duda o necesidad que tengas, cualquier carencia en tus conocimientos, cualquier atasco en los razonamientos que un buen o mal día tienen secuestradas tus reflexiones, lo planteas en uno de los newsgroups que pueblan esa red y en breve tiempo, raro es que no haya quien dedique sus esfuerzos a aclarártelo, a explicártelo, a ayudarte, en definitiva. Se trata de una red de intercambio de conocimiento y experiencias extraordinaria. En el fondo, existe, imagino, un espíritu de confianza en una reciprocidad por parte de los miembros de la comunidad, un "hoy por ti, mañana por mí", de modo que todos salimos enriquecidos. Cuando uno exprime sus neuronas para orientar a un desconocido, sabe que es un medio que funciona, y que en la próxima ocasión puede aportarle beneficios tangibles en el sentido recíproco, sin que necesariamente, ni mucho menos, sea precisamente el que hoy ayudamos quien otro día nos pueda sacar las castañas del fuego ( o puede dar la casualidad de que sí).

No es necesario hablar de la wikipedia. Véase la colosal enciclopedia que estamos construyendo, cada cual con su grano de arena (algunos aportan unas cuantas paladas), en modo solidario, colaborativo y desinteresado. Un estudio independiente, en condiciones de prueba ciega (el juzgador no sabía a qué enciclopedia pertenecía el artículo que valoraba), situó la wikipedia, objetivamente, al nivel de una de las grandes enciclopedias tradicionales de la historia de la humanidad, quizás la mejor, y una parte significativa de los artículos de la enciclopedia participativa eran, incluso, mejores que los de la tradicional ( ésta, por supuesto, de pago, al menos, a día de hoy, tras diversos vaivenes de la edición on-line, en la edición en papel).

"Last but not least", que diría un anglosajón, estudios recientes han establecido que un posible antepasado del humano actual , del que se han encontrado huesos en Ucrania, era apenas una especie de hiena bípeda ( digo hiena por sus hábitos carroñeros: arrebataba los restos de comida de los grandes predadores, o sustraía pedazos en las mismas narices de los tigres de dientes de sable),salvo en un gran detalle: sin duda, exhibía hábitos solidarios hacia sus congéneres, y conseguía prolongar durante años la vida de compañeros cuya edad y estado de salud no les hubiera permitido sobrevivir por sí solos.

Del carroñero solidario a la wikipedia, la de la colaboración es una historia de éxitos. Continuemos, hoy mismo, construyéndola un poquito más.

Una canción: "Crucemos", del compositor español José María Cano, interpretada por Pilar Cuesta, "Ana Belén".

"Hacia un lado soldado de nadie
vamos a cruzar.
Si lo hacemos al tiempo
ni el hombre ni el viento
nos podrán parar.
Toma fuerte mi mano
y grítale a tu hermano:
Crucemos, una , dos, y tres"

La familia multípeda

La familia multípeda

La Audiencia de Barcelona se acaba de pronunciar sobre un procedimiento para decidir sobre el eventual derecho de un ex-marido a visitar al perro de la familia. El tribunal encuentra insólito que se haya recurrido a los juzgados y tribunales para resolver un litigio sobre las visitas a un animal. A mí, más bien, a estas alturas, me resulta insólito que el juzgador se sorprenda. Hace años que llevo asistiendo a un proceso, cada vez más marcado, en que las parejas más o menos jóvenes sustituyen, en casi todos los aspectos, y en particular los afectivos y emocionales, el tener hijos por tener un perro. Y a ello no es, en absoluto, ajeno, el hecho de que el esfuerzo para adquirir la vivienda esté acaparando la mayoría de la renta familiar disponible. Si suscribes un crédito hipotecario para financiar la compra de un techo, en la mayoría de los casos, los posibles para tener uno o más hijos se esfuman. Y un cuadrúpedo no requiere los gastos que, en la sociedad contemporánea, se suponen debidos a la crianza de esas criaturas que sólo andan a cuatro patas durante sus primeros meses. El perro no te pide un teléfono móvil cuando llega a su adolescencia; no suele tener gastos escolares. Sus juguetes son mucho más baratos que una PSP. Y, por si fuera poco, no suele excederse con los tóxicos las noches de los sábados (además de barato, ahorra disgustos).

No se preocupen sus señorías. Si la vivienda sigue por sus fueros, si los bancos continúan sin regalar el dinero, en apenas veinte años tendrán de nuevo a esta chica entre sus papeles. Cuando vaya por su segundo o tercer matrimonio, haya dejado quince años atrás su edad fértil, saldado su hipoteca y pueda permitirse su primer hijo. En ese momento, un nuevo indeseado litigio llevará a alguna de las partes a someter a su criterio los desacuerdos entre la propietaria del perro, su ex-pareja, el donante de esperma y la madre de alquiler. Y para entonces, ese bodevil posiblemente ya sea, para tan altos magistrados, asunto que merezca su tiempo y su energía.

Entre tanto, pueden imputarle las costas del canino desencuentro al señor Euribor. Fuerte y creciente como está, seguro que no le importa.

Productiva confianza

Productiva confianza

Leía, en días pasados, sobre un estudio que afirmaba que una de las características distintivas de quienes más éxitos obtienen en la vida es su capacidad de colaborar, y su modo de ver a sus semejantes, no como competidores, ni mucho menos como enemigos, sino como oportunidades.

Importantes expertos en diversos campos nos cuentan cómo, cuanto más complejos son los sistemas, más posibilidades de colaboraciones convenientes para todas las partes implicadas aparecen, y más frecuentes son las situaciones en que procurar el beneficio de todos es la mejor de las estrategias también para uno mismo. Distinguidos análisis apuntan a que en el mundo se consolida esa tendencia. Nuestras sociedades son cada vez más complejas, y estamos cada vez más interrelacionados, en redes día a día más ricas y densas; y, como consecuencia, como nos enseña el estudio de los más variados sistemas, la variedad de estrategias colaborativas se amplía y su conveniencia se magnifica.

Y, sin embargo, en nuestra vida cotidiana, y en no pocos análisis, abordamos las relaciones desde la perspectiva simplista de la confrontación entre nosotros y el mundo. Y, como decía aquel sabio humorista, en la batalla entre tú y el mundo nunca dudes que no puedes salir vencedor. Si no puedes vencerlo, pues, gana con él.

Una canción: "soy un corazón tendido al Sol", del cantante mierense Víctor Manuel.

"Dejo sangre en el papel, y todo lo que escribo al día siguiente rompería si no fuera porque creo en ti"

Buitres con pluma

Buitres con pluma

En los últimos tiempos ciertos medios vienen dedicando cada vez mayor cobertura a la evolución de la enfermedad de una conocida cantante. Y cuando acontecen novedades significativas, colapsan las inmediaciones de su casa, se lanzan sobre los allegados que entran y salen...

Los programas de televisión tienen auténticos especialistas en el seguimiento de noticias de esta índole. Aquellos que llegaron a estas lides a partir de una licenciatura en Periodismo aluden a la no condición de periodistas a otros advenedizos que llegaron por otros caminos, como si el comentar estas noticias requiriese de una formación que ríase usted de la necesaria para comprender plenamente la mecánica cuántica. Cuando esta mujer no se encuentra especialmente mal, dedican sus crónicas a cualquier famoso en tercer grado que podría haber salido de una película de Berlanga.

Son buitres con pluma; de la de escribir, me refiero. O con dispositivos digitales varios coronados por el más indiscreto teléfono móvil de la urbanización. Y nosotros les hacemos el juego, hinchando sus audiencias, pagando sus sueldos y las remuneraciones de todos los personajillos que los circundan. Piénsalo la próxima vez que el aburrimiento y el cansancio te lleven, desde el sofá, a mantener con el mando a distancia el canal donde aparecen buitres, y que no es un documental de naturaleza.

Entre tanto, siguen llegando cayucos. Ten un buen día.

Rica basura

Rica basura

Entre las noticias de la jornada me ha llamado la atención un detalle. Han detenido a unos ciudadanos de un país del este que robaban en las casas y, parece ser que estos señores determinaban el mayor o menor interés de un domicilio para un robo examinando durante varias jornadas su basura.

No deja de resultar sorprendente que, más allá de cualquier ostentación, el quid que permite determinar el nivel de vida de una casa sea el análisis de los residuos que genera. Y no me cabe la menor duda de que estos hombres no erraban en el método: estoy seguro de que un ladrón profesional domina mejor los síntomas que delatan a una víctima apetecible que el más agudo de los científicos sociales. No sé si encontrar una gran ironía en el fenómeno, o encontrarlo, en el fondo, poético. Creo que ambas cosas. El hecho encierra una irónica poesía. Somos lo que desechamos.

Vuelve, por supuesto, una vez más a mi cabeza la idea recurrente de que la basura del más modesto de los barrios de mi ciudad sería un valiosísimo tesoro en buena parte de los países del mundo.

Entre tanto, los cayucos siguen llegando a mi país. Y aún habrá quien se sorprenda.

PauerPoints

PauerPoints


Recibo tus correos con regularidad. Me llegan tus powerpoints, pero no me has contado que te cruzaste con tu vecino.

Tengo tu último chiste, si bien no me dijiste nada de que ese compañero de trabajo tuyo ha vuelto a las andadas.

Aún me río recordando el vídeo que me enviaste; no me dijiste lo bien que te sientan tus nuevos pantalones.

He firmado la petición que me reenviaste para unirme a esa causa perdida, y no me has contado que hoy no tienes nada especial que contarme.

Hay tantas cosas que quiero escucharte, tengo tantas cosas que quisiera decirte. La melancolía me atrapa, el ansia de comunicar me corroe. Me acaba de llegar otro powerpoint.

Una canción: Calle melancolía, del cantautor ubetense Joaquín Sabina.




"Como quien viaja a lomos de una yegua sombría, por la ciudad camino, no preguntéis a dónde. Busco acaso un encuentro que me ilumine el día , y no hallo más que sombras que niegan lo que esconden."

Filosofía de a céntimo

Filosofía de a céntimo

¿ Puede nuestro universo contener seres inteligentes capaces de comprender completamente las leyes que lo rigen, al propio universo, comprenderse a sí mismos, y comprender las leyes que rigen su pensamiento ?

¿ Puede nuestro universo contener seres inteligentes capaces de descubrir la respuesta a la pregunta anterior ?

Canciu de les cinco la mañana

Canciu de les cinco la mañana

Yera una vez un grupu
y esi grupu
yera tan pintorescu y tan extrañu
que xuntara nel tiempu tal rebañu
que tamaña gran cosa nun se viera
ni dientro al Internet ni per afuera.

Xunteme a tan extraños compañeros
un buen día que mi parecer diera
en experimentar de tal manera
que mis andares donde nunca fueron, fueran.

Alcontré un traductor, un inxeñeru
tres mirones de los andares ayenos
una suiza y un seminarista
un anarquista y, lo que yo más quiero
siete almes sin rumbu y sin acierto
que por el mundo y sus andurrïales
anden a tantes, tienten con esmeru.

Alcontré cuatro clérigos vagantes,
alcontré cerebros, alcontré vacantes
de idees provocadores ignorantes
un payasu con gracia y diez sin ella.

Un analista de pasión humana,
un filósofo de la canción mundana
tres creyentes, un cura, una pagana
y un infeliz que vive sus desganas.

Pero no me arrepiento
¿ o me arrepiento?
Juzga, si estás estos versos leyendo
y juzga que el corazón que aquí esto firma
se encuentra, aquí, a estes hores, escribiendo.

El humano enchufado

El humano enchufado

El otro día, por una de esas circunstancias de la vida, terminé haciendo, en una lugar bastante transitado de mi ciudad, una encuesta callejera. Y entre las prisas de muchos, y el andar sosegado de unos pocos, me sorprendió, sobre todo, fijarme en que algo así como la mitad de los y las jóvenes que transitaban por aquella esquina en que yo me había situado como meretriz de la demoscopia circulaban con auriculares en los oídos (como anécdota, la mayoría eran reproductores portátiles de .mp3, como podrás imaginar).

En todo caso, la gente es extraordinariamente amable en general. Aun con el stress, las carreras y la compulsión a que nos mueve la organización social de este nuestro trozo del mundo, que te hacen sospechar que te despacharán con un rápido gesto sin llegar al segundo de atención el tiempo en que repararan en ti, molesta mosca encuestadora, casi todas las personas que abordé en esa situación se retiraban un auricular o los dos y se disponían a escuchar qué les deseaba pedir.

Pero, en todo caso, me llama la atención ver cómo en una sociedad en la que triunfan los chats y los sitios de contactos, en la que el teléfono móvil es ubicuo y donde una partida importante de los gastos mensuales de la mayoría se dedican a comunicaciones, la gente transita aislándose del mundo sumergiéndose en su música de consumo individual. Ignoramos al vecino de asiento en el autobús en que el conductor nos pone una radiofórmula mientras nosotros nos deleitamos en nuestros personales gustos, individualizando nuestra escucha con nuestros emepetreses de elección. En el tren de cercanías compartimos poco más que el aire, pero a la noche buscamos compartir experiencias con el mundo leyendo (o escribiendo) blogs, que proliferan cada día más.

Y me pregunto humildemente si estamos seguros de que estamos en el camino correcto.

Confucio y el millonario

Confucio y el millonario

No han pasado ni quince años desde que Deng nos sorprendiera con aquella declaración de que "Hacerse rico es glorioso" cuando parece que el timonel de nuestros días no ha tenido más opción que virar de nuevo un poquito la nave. Hu acaba de publicar un libro y lanzar una campaña nacional, bajo el lema "Ocho virtudes y ocho defectos" en los que llama a la ética, el trabajo y el compromiso ( ver http://en.wikipedia.org/wiki/Eight_Do?s_and_Don?ts ).

Y es que ni siquiera el gran gigante chino, la gran potencia del centro, podía permitirse mil trescientos millones de personas cuya única ambición fuese convertirse en multimillonarios. Entre tanto, el barril de petróleo supera los setenta y dos dólares y uno empieza a preguntarse si los occidentales no deberíamos considerar el introducir un poco de esa ética confuciana que nos anima a ser honestos, laboriosos, y disfrutar de los placeres sencillos de la vida.

Naturalmente, siempre podemos aspirar a construir muchas nuevas centrales nucleares, quizás podamos trabajar en una de ellas... A Homer Simpson, al fin y al cabo, le va bien.

Turbo corrección política

Turbo corrección política

Averiguo, entre la multitud de chorradas de origen estadounidense que pueblan los breves de las agencias de noticias y a los que casi todos los diarios españoles dedican una página, que un fabricante de coches ha tenido que retirar un anuncio donde publicitaba uno de sus modelos con el sonoro slogan, literalmente, de "Turbo cojones" debido a la indignación de la comunidad hispana.

Comprendo perfectamente, por mucha gracia que les haga la palabreja a los anglosajones, el desagrado de los castellanoparlantes ante el desafortunado lema; encuentro la frasecita de un incuestionable mal gusto. Comprendería que todos los que ven en la publicidad tan mal gusto como yo que el anuncio no les llevara, precisamente, a comprar ese coche. Lo que me cuesta comprender es la indignación, y la presión para la retirada de la campaña. Parece que desde hace unas décadas no hay frase pública que no despierte las iras de alguna mayoría o, más frecuentemente, minoría.

Y sé que es un argumento que emplean extremistas de todo pelaje para defender su supuesto derecho a decir cualquier tipo de barbaridad, pero no puedo por menos que preguntarme yo también, desde mis planteamientos, que a mi juicio suelen ser suficientemente moderados... A este paso, ¿ llegará el día en que no podamos abrir la boca? Camino llevamos...