Confucio y el millonario

Y es que ni siquiera el gran gigante chino, la gran potencia del centro, podía permitirse mil trescientos millones de personas cuya única ambición fuese convertirse en multimillonarios. Entre tanto, el barril de petróleo supera los setenta y dos dólares y uno empieza a preguntarse si los occidentales no deberíamos considerar el introducir un poco de esa ética confuciana que nos anima a ser honestos, laboriosos, y disfrutar de los placeres sencillos de la vida.
Naturalmente, siempre podemos aspirar a construir muchas nuevas centrales nucleares, quizás podamos trabajar en una de ellas... A Homer Simpson, al fin y al cabo, le va bien.
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