Blogia

Titiritero de palabras

Milenios unidos

Milenios unidos


La vida te da sorpresas... , que decía el viejo Rubén Blades.

Quién iba a decir que un desarrollo tecnológico surgido bien avanzado el siglo veinte (internet y la world wide web) daría nueva vida a la milenaria lengua latina. Que un sistema de comunicación impensable en 1950 iba a convertir de nuevo al latín en "lingua franca" en las comunicaciones entre expertos en diversos ámbitos. Por no hablar de la Wikipedia en latín, que ya tiene varios miles de artículos.

Surge así un inesperado maridaje entre el humanístico latín y la tecnológica informática que no soñábamos ni tan siquiera en los relativamente recientes tiempos en que uno estudiaba la secundaria. Quién sabe... ¿ Una última broma, una divertida bomba de tiempo que nos dejaron los hijos de Julio y Augusto con el modesto ábaco ? Por si acaso, no tires tus libros de griego clásico. En estos tiempos de acelerados cambios nunca se sabe qué anciano recuerdo será la novedad de mañana.

Un 'curri' para un curro

Un 'curri' para un curro

Hace unos días estuve preparando la documentación para optar a unas plazas en una entidad pública, a ver si llegamos a un acuerdo para intercambiar algo de mi tiempo por algo de su dinero. Naturalmente, tuve que adjuntar el sempiterno "curriculum", acompañado de "fotocopias de los documentos acreditativos de los méritos que se alegan" (sic). En total, como treinta páginas de títulos, certificados de asistencia a cursos, copias de contratos pasados... Nunca había pensado que tal tocho muestra tan fielmente lo que he hecho en mi vida en los últimos catorce años.

Como resumen de mi trayectoria vital, la verdad es que me gusta mucho más el cálido retrato de la correspondencia mantenida con l@s amig@s en el mismo periodo que el frío lenguaje administrativo de los certificados varios. Pero unos relatan casi tan bien como los otros el devenir vital del abajo firmante. Al menos los aspectos más públicos y que, junto con el dormir, han ocupado la mayoría de mis horas. Un tocho reprografiado en rigurosos DIN-A4s permite hacerse una idea cabal de quién es Sergio en unos instantes. No sé si sorprende más que asusta o viceversa.

Otro día quisiera reflexionar cómo ha evolucionado económicamente esta sociedad hasta un estado en el que debemos vencer, y convencer, con mil legajos, de que somos los mayores merecedores de aportar nuestro esfurzo a la sociedad por un puñado de euros; y en el que un montón de excelentes trabajadores, tan aptos como los ganadores, no lograrán la plaza solicitada y no serán "dignos" de devolver a la colectividad lo que esta les ha procurado en educación, formación, y experiencias. Pero es triste, y hoy es sábado. Me voy a ver el fútbol, no sea que me den ganas de manifestarme ( a Allen, cuando escucha mucho a Wagner, le entran ganas de invadir Polonia; a mí, cuando veo tanta gente valiosa que carece de oportunidad de dar al mundo lo que vale, me dan ganas de "okupar" la Bolsa; de gustibus...)

Annie Hall y los huevos

Annie Hall y los huevos

Hoy me limitaré a citar una peli: Annie Hall, de Woody Allen.

"Me acordé de aquel viejo chiste, ya saben... Es la historia de aquel tipo que va al psiquiatra y le dice "Doctor, mi hermano está loco, cree que es una gallina".

- ¿ Y por qué no lo interna en un manicomio ?

- Lo haría, pero necesito los huevos.

Pues bien, así es poco más o menos como suelo ver las relaciones. Completamente irracionales, locas y absurdas; pero creo que las mantenemos porque la mayoría de nosotros necesitamos los huevos."

La magia de la creación

La magia de la creación

Ya casi había olvidado esa mágica sensación que te embarga cuando creas algo a partir solamente de tus manos, tu intelecto y tu pasión. Hoy la he reeditado con la finalización de una aplicación informática, y cuando finalizas esa extraña tarea de edición, compilación y primera ejecución y ves que lo que no era más que una sucesión de extrañas palabrejas de aires esotéricos se ha convertido en un programa que te satisface, que, aunque parezca increible, funciona, obligando no estás muy seguro de cómo a los enanitos que pueblan el interior del ordenador a ponerse a trabajar a una y hacer lo que tú deseas te dan ganas de cantar, como a Eliza en "My fair lady", cuando consigue pronunciar el inglés según la ortodoxia del desagradable Doctor Higgins.

Lo he dicho muchas veces... me encantaría ser capaz de dibujar, de tocar música, no digamos componerla, de pintar, de cantar, de escribir novelas, que en mis venas hubiese algún tipo de arte. Por desgracia no lo hay y soy negado para todas esas cosas. Pero cuando forma parte de la actividad el echarle un poquito de técnica, algunas cosas interesantes me salen. Y vale la pena. Con tu permiso, voy a celebrarlo, deseando que muy pronto tú también experimentes este raro orgasmo mental que yo estoy sintiendo en estos momentos, que crees, que hagas surgir algos de las nadas, y te deleites en ello en lo que vale. Ya me contarás...

Una canción: "Friends will be friends", de Queen.

"Otro mal día, la libra esterlina se desploma y los niños están creando"

Y ¿ qué hago yo con el osu ?

Y ¿ qué hago yo con el osu ?

Ayer estuve viendo el puzzle de un crío de dos años. Como es para el baño, está hecho en goma, de colores, claro, para facilitar la reconstrucción y enseñar al infante a reconocerlos ( los colorines, digo).

Tenía dos llaves amarillas, un tren azul y un oso de un rosadete salmón que pretendía ser rojo, pero ya se sabe que todo esto es ya siempre Made in China y en esas latitudes el rojo anda últimamente un tanto descolorido ya por sí.

Me dio, eso sí, por pensar, si en el fondo yo tengo más repertorio para encajar los elementos de mi vida que Esteban (el niño, para explicarme). Y, en el fondo, concluyo que, con unos retos cotidianos a los que nos enfrentamos un tanto distintos en naturaleza, pero estamos más o menos igual. Ni él desde su silla ni yo con mis afectos terminamos de conseguir averiguar qué puertas abren nuestras llaves. Ninguno sabemos qué tren coger. A él también le pasa en su baño diario. A mí también me ocurre con los trabajos y empleos.

Y, sobre todo... ¿ Qué pinta en estas el oso ? Ese sí que no consigo encajarlo, ni en mi vida, ni en la de Esteban, ni en la de nadie que no trabaje en el FAPAS, la Fundación Oso Pardo o la Consejería de Medio Rural.

¿ Qué fago yo con el osu ? ¿ Preguntarme si este plantígrado será de fiar ? ¿ Será un quintacolumnista de los chinos ? ¿ Un panda transgénico ? ¿ Algún tipo de señal ?

Por favor, que alguien me lo aclare.

Una canción: "Con las manos en la masa", de Elena Santonja y Joaquín Sabina.

"Siempre que vuelves a casa
me pillas en la cocina
embadurnada de harina
con las manos en la masa... "

Consuma, oiga

Consuma, oiga

Quizás una de las peores trampas en que caemos la mayoría y que nos aleja de la felicidad sea ese omnipresente, más o menos camuflado, mensaje que recibimos en las zonas del planeta que gozamos de mayor bienestar, de que nuestra realización personal se consigue consumiendo más y más. Ese ciclo producción-venta-consumo ( obviando el componente destrucción del medio ambiente que a la par supone inevitablemente) que se retroalimenta y que es la base del único crecimiento económico que sabemos construir.

Curiosamente, en cambio, cuando analizas con cualquiera las causas, o, por lo menos, los desencadenantes, de la mayoría de las pequeñas o grandes infelicidades e insatisfacciones que tod@s, en nuestras casitas (en todas las cuales cuecen habas), experimentamos, casi todo el mundo se refiere a cosas que no se compran con dinero. A carencias que ni la mejor provista gran superficie todo-lo-tenemos puede solventar. Las verdaderas necesidades de la gente no se cubren con la tarjeta de compra de esos grandes almacenes que estás pensando, por mucho que la publicidad trate de vendernos lo contrario, por mucho que las teleseries nos bombardeen con sus familias felices pret-a-porter que saborean con deleite sabrosos productos sponsorizados.

Una vez satisfecha la necesidad de una vivienda, de comer, de cubrirnos, y las necesidades más básicas (menos de las que parece), la gente precisa una moderada satisfacción con su trabajo, unas relaciones interpersonales ligeras de conflictos y cargadas de enriquecimiento personal, un cierto tiempo para sí misma a lo largo de la jornada, una civilización que, con sus cosas y sus personas, le infunda un poquito de tranquilidad. Y ¿ qué modelo nos ofrece a cambio el sistema ? Stress y jornadas laborales infinitas para acceder a la falsa felicidad de adquirir cosas que no necesitamos; oportunidades para el conflicto con nuestros semejantes; llamadas a la competitividad mal entendida; ciudades inhóspitas y poco habitables; viviendas que requieren la mayoría de nuestros ingresos durante treinta años; darwinismo social mal disimulado; personajillos de cartón piedra como modelo a imitar; muñecas de porcelana con cuerpos imposibles para la mayoría a quien debemos parecernos; cirugías estéticas con financiación hasta en cinco años; la obligación de ser joven o, al menos, parecerlo; el mensaje de que quien no es multimillonario es por su propia culpa; la ocultación y la negación de que existen l@s pobres; el modelo de tu coche como la medida de lo que vales.

Menos mal que tú y yo sabemos que ese modelo no es una verdad absoluta. Y que de vez en cuando hasta descubrimos en algún nimio detalle alguna de las cosas importantes de la vida. Gracias por leerme, espero verte muy pronto en el mundo... en el de verdad, por supuesto. Un beso.

Constructores y destructores

Constructores y destructores

Con las debidas reservas, y sin perder de vista aquello de que nadie se baña dos veces en el mismo río, creo que en la vida hay dos grandes tipos de personas, junto con dos grandes tipos de actitudes vitales: los constructores y los destructores. Aquellas personas que construyen proyectos, cosas, realizaciones físicas varias, y también intangibles, como redes sociales y afectos. Y aquellas que esencialmente destruyen.

Lo fácil y rápido es destruir, y puede proporcionar un placer cómodo e inmediato; tod@s conocemos a gente que se complace en destruir. Lo laborioso, lo complejo, lo que requiere de ingenio y esfuerzo es construir. Pero qué inmenso placer da haber logrado crear algo, incluso lo más nimio. Desde un trivial castillo de naipes hasta un hermoso edificio, una pequeña manualidad o una relación de confianza. Construir, crear, aumentar la riqueza, la belleza y la felicidad del mundo. ¡ Crea ! ¡ Cree !

Un libro: "Sostiene Pereira", de Antonio Tabucchi.

Una película: "La leyenda de la ciudad sin nombre", con Lee Marvin y Clint Eastwood.

" - Creo que hay dos tipos de personas, los que se van y los que se quedan.
- Esa no es la verdad
- Y ¿cuál es la verdad ?
- Hay dos tipos de personas, los que van a alguna parte, y los que no van a ninguna parte en absoluto."

"El barro te puede hacer prisionero,
las llanuras pueden matarte de sed,
la nieve puede quemar tus ojos,
pero sólo la gente te hace llorar."

La pájara

La pájara

A veces a los ciclistas les da lo que llaman la pájara. Las rampas se les hacen duras e interminables; los músculos y su moral flaquean. Tienen la impresión de que no van a poder más. Les pasa a todos, incluso a los más grandes y, por supuesto, a los normalitos. A veces, también nos dan pájaras en la vida...

También es verdad que es en mitad de una pájara cuando, tras finalizar tu último bote con refrescante agua, llega otro sufrido ciclista de la vida y te cede el suyo; la solidaridad se aprecia mejor en los momentos de debilidad, que dan lugar, con frecuencia, a los actos más nobles.

Ningún idioma tiene palabras bastantes para daros las gracias a l@s much@s que estáis ahí con vuestro isotónico apoyo. Como no sería de recibo excusarse en ese hecho para no decir nada, ante la imposibilidad de usar palabras infinitas, me limitaré a la más simple y directa, que quizás sea a la vez la más grande: gracias.

Una canción: "Non farti cadere le braccia", del músico napolitano Edoardo Bennato.

Una película: "Mediterráneo", del director napolitano Gabriele Salvatores.

Más películas: todas las demás de Gabriele Salvatores.

"No sé si te ha pasado alguna vez tener que hacer una larga carrera, y a mitad del camino, agotado, decirte a ti mismo "Basta", mientras otros siguen corriendo a tu lado. Entonces no debes dejar caer los brazos, corre con fuerza, ve todo lo fuerte que puedas. No dejes de dar la cara, no te rindas ni ahora ni nunca."

"La vida es como un puente. Atraviésalo, pero nunca construyas una casa encima."

Valor y precio

Valor y precio

En general, esta sociedad valora a los individuos con un criterio de precio. Cada persona vale en virtud de los dólares que el mercado asigna a los productos que es capaz de crear y/o de vender. Es triste que en un mundo que produce comida para alimentar sobradamente a toda su población y en el que más de ochocientos millones de seres humanos pasan hambre, confiemos la valoración de las personas con el criterio produccionista de lo que puede generar o vender en bienes que no necesitamos, cuando ese dato objetivo bien invitaría a que valoráramos a los hombres y mujeres por su estatura moral. Nos sobra producción y escasea el corazón. Eso es un déficit, y no los de las balanzas de pagos. Afortunadamente, este mundo también está lleno de seres que desbordan amor por sus cuatro costados, cuya compasión por sus semejantes es uno de los motores de su vida y de su obra; cuyo ejemplo cotidiano nos da una lección incomparable a ninguna otra. Tratemos de tomar ejemplo de los mejores, en busca de un mañana de menos sufrimiento en el mundo, de más felicidad; porque no podemos dejar solos al puñado de valiosos; porque no podemos dejar sola a la multitud de quienes los necesitan.

Un beso y gracias por leerme.

Una obra literaria: Toda la obra poética de Antonio Machado.

"Todo necio
confunde valor y precio."


[ Nota: huelga decir que la persona cuya imagen ilustra este artículo está ahí por su más que reconocida estatura moral. En su caso, además, podría estarlo si lo desease por el precio en el mercado que podría alcanzar cuanto es capaz de crear con su esfuerzo. Pero quede claro que es lo primero lo que me movió a elegir esa imagen para el post ]

Escritor de servilletas

Escritor de servilletas

Bueno, veo que seguís tratando de convencerme de que escriba algo más largo, en particular, un relato, en forma de cuento, novela corta , o similar...

Ya os he comentado, a todos los que me animasteis a tal cosa, que ni sé, ni siento la necesidad, y que escribo lo que siento, y lo que me sale de dentro. De todas formas, en conversaciones con algunos de vosotros, sabéis que reflexioné en voz alta, y que se me habían ocurrido algunas ideas bastante majas para la técnica.... Pero aunque también lo he pensado, sigo sin tener nada que contar en cuanto a contenidos. No tengo ninguna historia que contar, no tengo personajes que presentar. Y, sin embargo, luego está mi vida, en la que aparecéis los personajes espontáneamente, en toda vuestra riqueza, y que, además de hacerme agradable la vida, me dais ideas para estos articulillos, en los que engarzo reflexiones y esbozos de algunas anécdotas vitales, como retazos de una vida garabateados improvisadamente en la servilleta de papel de un bar.

Así que así será... al menos mientras me dure mi estado de ánimo actual, mi forma de mirar al mundo en estas jornadas; con vuestro permiso y vuestras amables lecturas, seguiré siendo un escritor de servilletas. Que sea para bien.

Una canción: Sigo con mi vena beatlemana. Hoy se impone "Strawberry Fields forever".

"Es fácil vivir con los ojos cerrados, malinterpretando lo que ves. Se está haciendo difícil llegar a convertirse en alguien, pero todo se arregla; y, por otra parte, tampoco me importa demasiado"


Ponte en sus zapatos

Ponte en sus zapatos

En los últimos días le he estado dando muchas vueltas ( qué raro en mí, ¿verdad? ) a por qué desarrollamos o no nuestra empatía, hacia determinadas cosas, hacia determinadas personas. Y creo que por encima de las evidentes diferencias interpersonales en esa materia, gran parte de la clave reside en nuestra propia experiencia de los problemas que experimentan los demás. Lo veo en mí mismo, al menos; incluso intentándolo me resulta difícil empatizar con problemas que yo no experimento, mientras me resulta mucho más fácil identificarme con las cosas de quien tiene problemas ( ¡ e ilusiones ! ) similares a los que yo siento, o que a mí me han ocurrido. Supongo que la voluntad también ayuda. Que con un esfuerzo determinado de la voluntad puedes conseguir empatizar más que si te despreocupas del mundo y de tus congéneres. En la medida de mis escasas fuerzas me quiero proponer comprender un poco más, ayúdame si te cuadra. Un beso.

Una canción: "In my life", de unos tales Beatles.

"Hay lugares que recordaré toda mi vida, aunque algunos hayan cambiado. Algunos para siempre, y no para mejor, algunos se han ido, y otros permanecen. Todos esos lugares tienen sus momentos, con amores y amigos que aún recuerdo, algunos han muerto, y otros viven; en mi vida, los he querido a todos. Y aunque nunca perderé mi cariño por todos ellos, por la gente y las cosas que quedaron atrás, sé que a menudo me pararé y pensaré en ellos. En mi vida los he querido a todos, en mi vida te amaré a ti más"

"Porque es muy difícil odiar a quien comprendes"

Escrito de alegaciones

Reunidos en Oviedo, de una parte, Sergio, y de la otra, el mundo , el día 3 de febrero de 2006, el abajo firmante desea presentar las siguientes alegaciones...

PRIMERA: Respecto de la crítica 1, aportada por mi estimada criticante 1, manifiesto mi más absoluto desacuerdo. El citar canciones y autores que no conoce nadie es un hecho premeditado; no creo que citar algo que esté sonando en Los 40 aporte mucho, jeje. Los trocitos de canción que cito suelo procurar que vengan al caso. Encima, ya hago bastante el ridículo con mis traducciones y , a veces, ligeras adaptaciones, porque me prometí que el blog no tendría ni una sola palabra que no fuera en español, hmm... Y, pa rematar, tampoco es pa tanto, si hasta he puesto a Ricchi e Poveri, cuando vean mis amigos italianos esas derivas horteras mías me capan.... Sólo pretenderías que hubiera puesto lo de "y aquella rubia americana o la enamoro o la transformo en rana", jaja.

SEGUNDA: Respecto de la crítica 2, aportada por mi estimada criticante 2, me allano a la demanda. Admito absolutamente certero tu "Excusatio non petita , accusatio manifesta" ( a la mierda mi intención de mantener el blog en español , jaja ), y acepto que soy un calzonazos y que hago todo lo que me decís las mujeres. Eso sí, como me allano a la demanda, tú pagas las costas, juas ( se admiten en especies en forma de comida y bebida; tabaco no vale).

TERCERA: Respecto de la crítica 3, aportada por mi estimado criticante 3, declaro que ya he respondido entre líneas en uno de mis artículos de ayer.

En Oviedo, a 6 de febrero de 2006,

S.

Barreras

Barreras

En los últimos días ha pasado varias veces por mi recuerdo y por mis palabras una llamada que recibí en el ya lejanísimo noviembre, cuando este blog no estaba aún ni en gestación. La literalidad de la conversación fue una pregunta absurda, trivial, cuya respuesta conocía a la perfección la persona que hizo la llamada. El contenido evidente, aunque subliminal, decía "Me apetecía hablar contigo". Cuánto más no hubiera agradecido haber oído expresamente esa segunda fórmula. Odio las barreras. Hay veces en que ciertas situaciones deben ser afrontadas con sutileza, para no herir los ánimos de tu interlocutor, pero hay también ocasiones en que no hay más motivo para andarse con zarandajas que las sempiternas barreras sociales. Qué absurdo, y cuánto nos coartan... Por favor, si tuviera la suerte de que un día te apeteciera hablar conmigo, llámame y dímelo así. Cuídate.

Una canción: "Julia", de John Lennon.

"La mitad de lo que te digo son palabras vacías, pero las digo solamente para llegar a ti".

Inercia

Inercia

Aún me sorprende observar cómo nos dejamos llevar por la inercia. Para lo bueno y para lo malo. Cuánto nos cuesta cambiar de costumbres, incluso de sentimientos. La dejación en el aplicar un esfuerzo a cambiar nuestros hábitos a veces nos hace cargar con lastres. A veces, tiene efectos sorprendentes. Viene esto a cuento por un encuentro casual que tuve por la calle en los últimos días, y por una llamada telefónica inesperada. Encuentro con agrado que personas que pasaron hace mucho por mi vida, aún me conservan de algún modo un cierto aprecio, aun cuando el curso que le he dado a mi vida, hace años que me ha hecho inmerecedor de él. Naturalmente, eso a Don Cómeseeltarro le ha hecho pensar, cómo no. Quizás le haga realizar el esfuerzo de romper con algunas recientes inercias y volver a transitar algunos caminos que un día le hicieron merecedor de ese aprecio. O quizás no, y carezca del valor de evitar seguir viviendo de nuevas inercias... Si me ves pasar, por favor, dame un empujón.

¿ Por qué escribo aquí ?

¿ Por qué escribo aquí ?

Surgía el otro día la cuestión de por qué escribo aquí. En fin, algo ya he dejado traslucir, en público y en privado, pero supongo que ya es hora de que le dedique un artículo explícito a la cuestión, sobre todo para así pensar en ello y explicármelo a mí mismo.

En principio, surgió por la pura necesidad de escribir. Una madrugada no lograba dormir y me vino la idea a la cabeza, inspirada, en buena parte, por los blogs de otr@s (Muy en particular el de Tuto). Escribir, comunicar, liberar las termitas que pueblan mi cabeza y con frecuencia me corcomen (es sabido que las termitas se alimentan de serrín).

Eso no explica por qué escribo un blog y no un diario, en sólido papel, que guarde en un rincón de mi habitación sin mostrarlo al público escrutinio. Ni menos aún por qué me he dedicado a facilitar la dirección a bastantes personas, al principio sin criterio alguno, últimamente, casi, hasta con el criterio de dársela a todo quisque que se preste. Bueno, al principio fue, de nuevo, necesidad de comunicar. Después, muy pronto, empezó a jugar un papel mi vanidad, estimulada por mucha gente que me habéis dicho que me leéis y que os gusta lo que escribo. Eso me puso en la nueva situación de pensar en lo que escribía tratando de que fuese interesante para vosotr@s. Cada nuevo artículo me parecía mucho peor que el anterior. Fue un error, volveré a escribir mis cosas sin preocuparme de su interés para terceros. Aunque la mayoría sean malas. Es la única forma de que te guste alguna que otra, escribir lo que siento... Y a la postre, sé que si algún día te gusta, volverás...

Y lo que empezó siendo una necesidad personal, mira tú. En buena medida ha resultado que el principal motivo de que escriba eres tú. Gracias por leerme, un beso.

Una canción: "Canzone di notte n. 2", de Francesco Guccini.

"Y de nuevo es de noche, y vuelvo a cantar. No sé ni yo mismo por qué motivo, quizás porque estoy vivo. Quizás para sentirme menos solo. O porque es de noche y vivo fantasmas y sueños vanos que me traen esa tan conocida hipocondria..."

Miopía

Miopía

Qué torpes somos con frecuencia los hombres occidentales actuales. Actuando siempre de acuerdo con nuestros egoístas intereses inmediatos, sin darnos cuenta que incluso, habitualmente, es mejor para todos, uno mismo incluido, la colaboración y el desarrollo de los intereses comunes. Hasta los monos se desparasitan mutuamente, como recurso útil y como forma de socialización, y nosotros, avanzados humanos del siglo XXI, hemos perdido en lo cotidiano el hábito de la cooperación. ¿ Febrícula neoliberal ? ¿ Miopía congénita ? Piénsalo la próxima vez que te sientas tentad@ a realizar un cálculo cortoplacista.

Una canción: "Che sarà", del músico portorriqueño José Feliciano y el grupo genovés Ricchi e Poveri.

"Mis amigos, se han ido casi todos, y el resto partirán después de mí. Lástima porque me sentía bien en su compañía, pero todo pasa, todo se va..."

Vence o multiplícate por cero

Vence o multiplícate por cero

No sé tú, pero yo estoy absolutamente hastiado de ese mensaje que nos llega insistentemente desde determinados medios, según el cual todos tenemos que ser altos, listos, guapos, y encajar perfectamente en una talla 36. Me siento, en cambio, solidario, con el amigo que fracasa una y otra vez en sus intentos de dejar de fumar; se apodera de mí la empatía por quien no alcanza sus metas. Por no hablar de cuánto valoro a quienes osan mandar a paseo los dictatoriales dictados de la revista de moda de turno ( por cierto, échale un vistazo a http://www.mujoas.org/mujdeportada/mujdeportada.php ).

Si a ti también te impacta más la historia de Scott que la de Amundsen. Si tú también vibras cuando en los mundiales de fútbol la modesta Camerún pone en aprietos a una de las prepotentes grandes selecciones europeas. Si crees que El código da Vinci es una chorradilla entretenida pero estás leyendo este blog, seguramente eres un@ de las mí@s. Espero seguir encontrándote por el camino, en los próximos días, mientras ambos nos estrellamos con nuestros particulares pequeños molinos de viento cotidianos. Un beso.

Una canción: "Mio fratello è figlio unico", del malogrado cantautor calabrés Rino Gaetano.

"Mi hermano es hijo único, porque nunca ha tenido valor para operarse del hígado... y nunca le ha dado ningún premio su empresa... y jamás ha viajado en segunda clase en el rápido Taranto-Ancona, ni ha criticado una película sin antes haberla visto. Mi hermano es hijo único, porque está convencido de que Chinaglia no puede fichar por el Frosinone... porque está seguro de que en el Amaro Benedettino no está el secreto de la felicidad... porque está convencido de que aún existen los explotados.... ¡ Y te amo, Mario !"

"Porque no es ninguna broma saber seguir adelante"

Hablad, hablad, benditos

Hablad, hablad, benditos

Estoy convencido de que uno de los grandes problemas a lo largo de la historia de la Humanidad ha sido, y sigue siendo, la incomunicación. Desde nuestras ideas preconcebidas, desde nuestras suposiciones, evitamos el sano intercambio de ideas con quien suponemos que no pensará como nosotros. Y estoy seguro de que muchos problemas podrían, cuando menos, suavizarse, hablando, comunicándonos. Si nos animáramos a conversar abiertamente sobre nuestras diferencias, posiblemente nos llevásemos alguna sorpresa encontrando que en algunos aspectos en los que nos imaginábamos en irremediable desacuerdo con nuestro interlocutor, estamos de acuerdo. En otros, podríamos lograr algunas aproximaciones. E incluso en nuestras legítimas divergencias irreconciliables, cuando menos, descubriríamos que ni nosotros ni nuestros adversarios tenemos la razón, pero que ambos tenemos razones, y, abriendo la mirada, descubriríamos nuevas perspectivas más amplias, que, si bien no serían una solución al conflicto, serían un primer valioso paso para imaginar posibles soluciones. Prueba a abrir tu mente. Háblale.

Una canción: "Sounds of silence", del dúo neoyorquino Simon and Garfunkel.

"Y a la desnuda luz vi diez mil personas, quizás más; gente hablando sin decir, gente oyendo sin escuchar. Gente cantando canciones que otras voces no compartirán, y nadie osa alterar el sonido del silencio"

"Y la gran ciudad parece estar ahí para abrazar a esos dos que ya nunca más serán capaces de hablarse, sólo rozarse durante un fugaz instante y adiós"

Hace frío

Hace frío

Hoy hace frío. La temperatura ha bajado hasta los cero grados y veo por la ventana la nieve caer. Hace falta, para templar esta gélida jornada, hacer actuar nuestro afecto. Afecto por las cosas, por los lugares, pero, sobre todo, por las personas. Valen los amigos, los compañeros de trabajo, los parientes, la pareja. Pero rescaldemos nuestra existencia y la de nuestros seres cercanos con el afecto. Es la única forma de acabar con la noche de invierno perpetua que es una vida sin amar.

Una canción: "L?amore ai tempi del fascismo", del cantautor boloñés Claudio Lolli.

"Ver todos los pueblos iluminados más por el orgullo que por la luz. Las casas blancas, hijas de la colina, de una placentera ausencia de voz a la que acudimos a recuperarnos como enfermos terminales, esos lechos blancos, esos pocos hospitales, en los que es posible, al menos, encontrarse mal"

"Quién sabe cuántos viejos jugadores has visto que nunca han vencido, y han colgado sus botas de cualquier tipo de pared, y ahora se ríen dentro de un bar. Y están saliendo desde hace diez años con una mujer a la que nunca han amado. Quién sabe cuántos de esos has conocido, y quién sabe aún cuántos de ellos habrás de conocer".

Realidades soñables

Realidades soñables

Hoy he vuelto a soñar. Me desperté con un recuerdo vívido de mi sueño. Salíais en él varias personas conocidas. El sueño era agradable.

Luego he reflexionado. Me he acordado que muchas personas me tratáis como uno se imagina en un sueño feliz. Gracias.

Una canción: "The end", del grupo británico The Beatles.

"Al final, el amor que recibes es tanto como el amor que das".


P.S.: Este breve post está dedicado a C.I.