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Titiritero de palabras

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¿ Qué demonios haces hoy leyendo mi blog ? Hoy es domingo, y escribe en El País Semanal Juan Cueto. Y cuando los maestros hablan, los pobres infelices que disfrutamos volcando torpemente nuestras neuras en un sitio como el que en este momento estás visitando, no debemos hacer otra cosa que callar.

Seguro que hay a tu alcance algún café que abre el domingo y ofrece a su clientela todos los diarios dominicales con sus suplementos, de modo que, vamos, precipítate a la calle, acude a uno, pide un buen "cappuccino" y aprovecha la primera oportunidad para hacerte con el EP[S] y leer al Jefe.

Te espero mañana; gracias, en todo caso, por tu visita.

Laberinto de emociones

Laberinto de emociones

Roza lo increíble lo complejos que son los sentimientos que experimentamos estos bichos llamados humanos. Y puedes creer que estoy en condiciones de saberlo, pues no sólo me he pasado hoy horas verbalizando (y, para ello , analizando) los míos, sino que también tuve ocasión de conocer con enorme detalle los de la amiga con la que mantuve esa conversación extraordinariamente franca. No sé si a alguno de los dos nos habrá servido de catarsis o terapia; si por el contrario lo que hemos logrado ha sido remover cosas que teníamos guardadas tan profundo que ahí ya no podían dolernos y hemos abierto cual caja de Pandora un frasco que puede reabrir heridas ya cicatrizadas o si, simplemente, ni fu, ni fa. Aun con esa duda carcomiéndome, no me arrepiento de haber propiciado esa charla. Supongo que ya se ha notado en los días precedentes, pero estoy en un momento de mi vida en el que me he cansado de enterrar mis sentimientos. Seguro que estás pensando que esta actitud me va a traer no pocos problemas... Seguramente. Pero a veces hay que darle al cuerpo lo que te pide. Créeme.

Una canción: "Así soy", de la cantante madrileña Pilar Cuesta "Ana Belén", compuesta por Víctor Manuel Sanjosé Sánchez.

"Así soy ni más ni menos, más o menos como todos. Así soy y así me acepto, negro y blanco, blanco y n egro. Así soy ni más ni menos, aunque a veces no me entiendo".

Fuera del rebaño

Fuera del rebaño

Charlaba yo ayer con una amiga sobre cómo tanta gente valiosa ha sido maltratada por elegir una forma de vida diferente. Con frecuencia, por su forma de amar. Si para muestra vale un botón, yo citaré tres nombres excepcionales: Oscar Wilde, Ludwig Wittgenstein y Alan Turing. Y le comentaba yo a mi amiga cómo precisamente se precipitan con frecuencia a arrojarles la primera piedra aquellos que más tendrían que callar; eso sí, desde los púlpitos, los estrados y las tarimas de su hipocresía que en lo formal respeta los convencionalismos de su tiempo y su lugar. Pensando en ello, no puedo dejar de pedirte que vivas como quieras, ames como quieras, pero, en cualquier caso, ¡ Vive !... ¡ Ama !

Una canción: "A quién le importa", de Alaska y Dinarama.

Otra canción: "Hey Jude", del grupo británico The Beatles.

"A quién le importa lo que yo diga, a quién le importa lo que yo haga"

"- ¿ Habla de mí?
- No, no habla de ti. Habla de ti, habla de mí... Habla de cualquier persona"

Silencios elocuentes

Esta mañana vi la tristeza en sus ojos. La tensión de sus músculos delataba que un invisible tapón le impedía comunicar el infierno que habitaba en su cabeza. Traté de convencerle de que si no me contaba lo que le afligía no podría ayudarle. Balbuceó una disculpa que no tuvo la menor intención de que yo me creyera y que, por supuesto, él no se creía. Después, impotente, yo también callé.

Y me volví a mi casa, maldiciendo una sociedad que nos enseña desde niños a soterrar nuestros sentimientos. A un esquema de cosas que nos invita a dejarnos estallar antes que confesarnos humanos. Y sólo acierto a decir que mi teléfono está abierto, y que sigo viviendo donde siempre. También para ti.

Una canción: "Sin tu latido", del cantautor hispano-filipino Luis Eduardo Aute.

"Hay algunos que dicen que todos los caminos conducen a Roma..."

Objetos sin alma

Objetos sin alma

Siguen dando vueltas en mi cabeza las horribles mesas de plástico que vi ayer en el café franquiciado que ocupó el local de uno de los viejos, trallados, incluso sucios bares que amé y que un día me cobijó. Las prácticas mesas impolutas e iguales nunca tendrán el valor de las viejas tablas leñosas pobladas de irregularidades, roturas, manchas, escritos rayados en su superficie de efímeros amores adolescentes firmados con iniciales (en fechas tan remotas que sin duda su autor no se reconocerá ya en ellas) que les daban su singularidad. Los cucharones de cocina que hoy compramos en el supermercado no durarán los años que nos acompañó aquel otro de sólida madera, ni llegarán a tener las marcas y el desgaste que lo hicieron nuestro. Ningún robot de cocina multiusos tendrá el encanto del mortero de nuestra bisabuela.

Hace unas horas he recorrido la autovía que une Siero con Oviedo. He visto un funcional supermercado, una funcional tienda de funcionales muebles suecos. Incluso los prostíbulos que se confunden en los polígonos con las naves industriales, seguramente son, ellos también, muy funcionales.

Y me pregunto si esos objetos sin alma, si esos lugares sin alma, no serán un símbolo de una civilización que pierde, a pasos agigantados, pedazos, jirones, de buena parte de su alma...

Una canción: "Bella senz?anima", del cantante y compositor italo-francés nacido en Vietnam Riccardo Cocciante.

Otra canción: "Querida Milagros", del dúo charnego "El último de la fila".

"En tu trampa he caído yo también; adelante el próximo, le cedo mi sitio. Pobre diablo, ¡ qué pena me da!"

"No estaría de más que alguien me explicara qué tiene esto que ver contigo y conmigo"

Páramos urbanos

Páramos urbanos

Esta mañana he tenido que ir al centro de Oviedo a hacer una tareílla. Lo cual supone, naturalmente, mezclarse con una multitud de gente por las transitadas calles del corazón de la ciudad. No he podido evitar perderme en una reflexión. Es una idea muy manida, desde luego, pero no puedo evitar hoy, aquí, verbalizarla. Me ha dado por pensar en la cantidad de gente que sin duda pasea su soledad por el medio de un enjambre incontable de compañeros de la especie. En cómo sus caras ocultan la incomunicación en que vivimos en estas urbes tan abarrotadas, tan funcionales, tan asépticas. En todas las historias que hierven en los miles de cerebros humanos que he cruzado en pocas horas. En cuánta sabiduría acumulan las muchas experiencias, vivencias, que toda esa gente ha experimentado en sus años de existencia. En cómo todo ese saber se perderá en medio del mar del ruidoso silencio de la ciudad. En cuántas risas y cuántas lágrimas no hallarán una mirada cómplice. Y quizás he pensado en ti.

Luego, melancólico, perdí media hora muerta en rebuscar algunos de los rincones de este pequeño pueblecito que es Oviedo que me sirven de refugio. Algunos estaban. Otros, ya no. En particular, se ha perdido un viejo chigre, de estropeadas y sucias mesas, donde a veces me escondía, solo o en compañía de otros. Y su lugar lo ha ocupado un horrible café de una cadena, con horrorosas mesas iguales de plástico, limpias, funcionales, y sin encanto. Y me ha asaltado un sentimiento de amputación. Es curioso, no sé si te pasa a ti, pero yo tengo rincones, lugares, que forman, en algún sentido , parte de mí , y que siento tan propios como partes de mi cuerpo. Que cuando estoy en ellos me dan una sensación de seguridad; de ese lugar conocido que me hace sentir por un rato como en una especie de dulce útero materno. Y que cuando los pierdo, duelen. ¿ Sabes de qué hablo ?

Una canción: "Grândola, vila morena", del compositor portugués José Afonso dos Santos.

Otra canción: "Destin", de la cantante quebequesa Céline Dion.

"La vida me importa , en todos sus misterios".

Dulces sueños

Dulces sueños

Esta noche he tenido un sueño complejo y elaborado que recuerdo completo. Pero no te voy a aburrir con mis desvaríos oníricos. Es de otro tipo de sueños del que te quiero hablar. De nuestros más profundos anhelos y ambiciones. Dice el conocido adagio: "Ten cuidado con lo que sueñas; podría convertirse en realidad". Y creo que todos tenemos más o menos experiencia en esos sueños que un día tuvimos y que, realizados, resultaron ser pesadillas. Sin embargo, hoy tengo ganas de batirme el cobre por acceder a mis sueños, y descubrir cómo son. Lo necesito. Y si a la postre resultan pesadillas, en cualquier caso, podré decir que he vivido, y no me he refugiado en una especie de cómodo y falso nirvana que no es, en el fondo, sino miedo. ¿ Qué harás tú ?

Una película: "Yo confieso", de Alfred Hitchcock, con Montgomery Clift.

Un libro: "Nadie es perfecto", memorias de Billy Wilder redactadas con la colaboración del periodista Hellmuth Karasek.

Poderoso caballero

Poderoso caballero

[ INTRODUCCIÓN: "Usted no es normal. Si está leyendo estas páginas, seguramente pertenece a la minoría de la humanidad que tiene un empleo estable, adecuado acceso a la Seguridad Social y que además disfruta de una considerable libertad política. Además, a diferencia de otros 860 millones de personas, usted sabe leer. Y gasta más de dos euros al día. El porcentaje de la población mundial que combina todos estos atributos es menos del 4%". Tomado de Moisés Naím, "Cuando lo normal es raro", diario El País, 28 de septiembre de 2005]

En los últimos días, una de las ideas que más ronda por mi cabeza es la de nuestra relación con el dinero. Además, en estos días he tenido la ocasión de coincidir con dos conocidos médicos de distintas especialidades cuya gran valía es ampliamente reconocida en sus círculos profesionales, que ejercen exclusivamente en la sanidad pública, mientras podrían estar haciéndose de oro si abrieran una consulta privada, gozar de una clientela selecta, una jornada moderada, de tardes de golf, y de fines de semana para volar a Londres a ver el último estreno operístico y comer en su restarurante favorito. Y sin embargo, acuden cada mañana a su atestada consulta de la Seguridad Social a resolver los problemas corrientes de la gente corriente. En situación parecida conozco a algún que otro profesor universitario que rechaza generosas ofertas de la empresa privada mientras investiga con precarios medios en una universidad pública y atiende a su docencia. ¿ Qué es lo que les hace ignorar aquello por lo que la mayoría de la gente es capaz de vender su alma al diablo ? Tengo algunas respuestas, pero mi mente siente más tendencia a hacerse preguntas. Y entre todas las que se me ocurren, tengo una predilecta: Si estuviera yo en una situación análoga a la suya, ¿ sería yo capaz de hacer la misma elección ? Por cierto, ¿ lo serías tú ?

Canción: "Losing my religion", del grupo georgiano R.E.M.

"He dicho demasiado; no he dicho lo suficiente".

El sueño del mono loco

El sueño del mono loco

Decían en la, por otra parte, bastante mala película "El sueño del mono loco" algo así como que el mono razonable fue el que se quedó en el árbol, mientras que el mono loco se atrevió a bajar al suelo y dio origen a la Humanidad. Puede que te preguntes a veces qué es lo que nos hace avanzar hacia nuestros sueños. O , propiamente, qué hizo que unos pequeños monos se convirtieran en los seres que hoy mandan naves tripuladas al espacio y se comunican por medio de redes de ordenadores. A esto último muchos científicos lo atribuirán, como probable, al hecho del sostenido aumento de la masa encefálica en la historia de la especie. Perdónenme, queridos científicos, si por una vez desde mi ignorancia me atrevo a decirles: tonterías. Lo que hace avanzar al mundo y a las personas es la iniciativa. Así que ve y corre a informar a esa persona que conoces y que sabes que está pasivamente esperando a que el mundo se precipite sobre él a resolverle sus inquietudes que las leyes de la Termodinámica juegan en su contra. Y que su entorno no se va a parecer un ápice más a lo que él desea en tanto no levante sus brazos, o movilice su mente, y se ponga manos a la obra para que así sea. Y que el próximo día te cuente.

Canción: "La leva calcistica della classe 68", del cantautor romano Francesco de Gregori.

"Nino, no tengas miedo de fallar el penalty. No es por esos detalles por los que se juzga a un jugador. A un jugador se lo reconoce por su coraje, por su altruismo y por su fantasía".

Elogio de la franqueza

Elogio de la franqueza

Qué gran privilegio es tener amigos con los que podemos disfrutar de una franqueza total. Saber que hay gente a la que le puedes decir lo que piensas sin convencionalismos, a quien le puedes decir lo que le va a gustar y aquello que no, en la seguridad de que ambos sabéis que está dicho desde el afecto y sin doblez. La confianza total es una entrega que apenas se produce más que entre un niño pequeño y sus padres. Y qué inigualable sensación percibes cuando la consigues reencontrar entre adultos. Desde el respeto y el tacto, naturalmente, porque ciertas verdades es indudable que son dolorosas, pero cuando entre dos amigos se está en cierta clave de comprensión, incluso los argumentos más delicados pueden enfrentarse en la certeza de que la intención sana y el corazón abierto son instrumentos incapaces de herir. Si en Johnny Guitar aquel personaje suplicaba que le dijesen que la querían aunque fuera mentira, yo a ti te pido que, en cambio, dés y recibas verdad a la gente que sea merecedora de tu confianza. Y si forzamos con ello a dar el más mínimo pasito atrás a la quasiomnipresente hipocresía, habremos ganado una batalla... Aunque aún quede mucha guerra por librar.

Suelo tratar de citar una obra que tenga que ver con el argumento del post. Hoy no será así, no sólo su mensaje es muy distinto, sino , en cierta medida, hasta contrapuesto. Valga como disculpa el hecho de que es preciosa: "Ojalá", del cantautor cubano Silvio Rodríguez.

Y para completar un par excelente: "Santa Lucía", del cantautor argentino Roque Narvaja, popularizada por el cantante granadino Miguel Ríos.

"...tu sonrisa la imagino sin miedo"

Generación Prozac

Generación Prozac

¿ Qué nos está pasando en este loco mundo ? ¿ Por qué en la España del siglo XXI, un lugar y un tiempo donde las necesidades básicas están más cubiertas de lo que lo han estado jamás en la Historia y donde más que nunca una gran parte de la población estamos más rodeados de cosas superfluas de lo que nunca estuvimos cada vez parece que viene más gente contándote lo insatisfecha que está ? ¿ Por qué, cuando tanto ha aumentado el bienestar material, cada vez parece ser mayor la distancia entre los logros y las expectativas de la gente ? ¿ Por qué varias conocidas marcas de antidepresivos se encuentran entre los fármacos más prescritos ? ¿ Quizás es que no somos capaces de apasionarnos con las cosas que hacemos día a día ? ¿ Hemos perdido capacidad de disfrutar de las pequeñas cosas, de la gente, de una conversación ?

Vamos... El mundo está ahí para que te lo comas, sólo es necesario quererlo. Disfruta con pasión de cada cosa que hagas, ama, vive, siente el mundo en la piel de tu cara... sonríe.

Una canción : "Hoy puede ser un gran día", de Joan Manuel Serrat.

Un libro: "La ética del hacker y el espíritu de la era de la información", de Pekka Himanen.

Una película: abssssolutamente, "Tomates verdes fritos".

"¡ Towanda !"

Valores seguros

Valores seguros

Sin duda, has oido hablar de los valores seguros. Son acciones que, vayan como vayan las cosas, en cualquier tesitura, mantienen un comportamiento excepcional. No quiere eso decir que durante las fases de bonanza o los periodos normales se comporten menos bien, todo lo contrario. Pero es en los momentos de crisis cuando más evidente se hace su verdadero mérito. No importa que el parqué se desmorone, o el entero mundo. Esos valores, entonces, continúan imperturbables dándonos sus sostenidos beneficios, ajenos a cuantas caidas se puedan estar produciendo en su entorno.

Así son algunos amigos. Nos otorgan el regalo de su valía, lejos o cerca que estén, en todas las circunstancias. Y cuando a nuestro alrededor se cierne algún nubarrón, ellos permanecen en su inalterable posición, ayudándonos a anclarnos en su seguridad, sin la cual, a veces, correríamos el riesgo de zozobrar. Nunca hace falta decirles lo que nos inquieta, porque ellos son capaces de descubrirlo en el menor matiz de nuestra voz, o, simplemente, no importa. Basta iniciar con ellos una conversación, da igual si es sobre el tiempo, sobre filología alemana, o sobre la última chorrada anecdótica con que un telediario ha rellenado su tramo final, y el tiempo inmediatamente se detiene, o vuela ( nunca estás seguro de la diferencia entre ambas cosas), y, sin darte cuenta, toda inquietud se esfuma de tu mente como por encanto.

Hazme caso: huye de la Bolsa. Invierte en amigos. Son un valor seguro.

¿A qué canción podría referirme? De nuevo, hoy, no me cabe ni un instante de duda: "Soy un corazón tendido al Sol", del cantante asturiano Víctor Manuel.

"Sé quién son amigos de verdad; sé bien dónde están. Nunca piden nada y siempre dan."

Titiritero de palabras

Titiritero de palabras

Desde el 1 de diciembre, han pasado muchas cosas en mi vida. Unas son consecuencia de una decisión mía, meditada y consciente. Otras, son acontecimientos que han acaecido en mi entorno. Algunas me las ha traído un golpe inesperado del azar. Algunas no son propiamente cosas que han pasado en estas semanas, sino noticias que ahora me han llegado de circunstancias que se produjeron tiempo atrás y que en su momento no supe. Si bien llevo tiempo diciendo que cada día hay que inventarse el mundo de nuevo, no puedo evitar la impresión que en torno a esa fecha, en especial, se inició una etapa nueva en mi vida. Y más aún que por los aconteceres externos, por los cambios en mi pensamiento que han traido. En ese rincón lleno de claroscuros que es la mente de una persona.

Y hoy, unas cosas y otras, me han llevado a la idea de abrir este blog que estás leyendo. Para mí, para poner en palabras esas ideas que a menudo rondan por mi cabeza. Y, sobre todo, para compartirlo contigo, que tienes la gentileza de leerlo.

Nada más por hoy; tan sólo deseaba inaugurarlo y presentarlo. Por suerte, además, en estos días, hay otro montón de cosas que debo y que quiero hacer, y que me mantienen en un estado de agradable ocupación. Sólo quiero, eso sí, hacer algo que prometí en otro ámbito más limitado y que también traslado aquí: procurar, con cierta frecuencia, nombrar una canción, una película o un libro que en ese momento esté pasando por mi pensamiento, o que tenga relación con el post del día. Hoy, como no puede ser de otra forma, la canción es la que me dio el título del blog y de este primer mensaje: "Samantha", del cantautor Tosco-Emiliano Francesco Guccini.

"Y yo, titiritero de palabras, ¿ Por qué me pierdo detrás de un sol temprano ? ¿ Por qué se apodera de mí esta absurda nostalgia ? "