Para las primeras rutas de senderismo nivel fácil
Ruta fácil de monte: qué llevar si no tienes costumbre
Mañana haremos una ruta sencilla, pero sigue siendo monte. No hace falta equiparse como para subir al Everest, pero sí conviene ir con un mínimo de sentido común.
Calzado
Lo más importante. Mejor botas ligeras o zapatillas de senderismo con buena suela. Evita playeros lisos, calzado urbano o zapatos que resbalen. Si ha llovido, el barro y la piedra mojada pueden jugar malas pasadas.
Ropa
Mejor vestirse por capas:
Camiseta cómoda.
Forro fino, sudadera o prenda de abrigo ligera.
Chubasquero o impermeable, aunque solo “amenace” lluvia.
Evita vaqueros si puedes: mojados pesan, rozan y secan mal. Mejor pantalón cómodo, de deporte o de senderismo.
Bastones
No son obligatorios, pero ayudan mucho, sobre todo bajando. Si tienes uno o dos bastones de senderismo, tráelos. Deben ir a una altura cómoda: al apoyarlos, el codo queda más o menos en ángulo recto.
Agua
Hay que llevar agua, aunque no haga calor. Para una ruta corta, medio litro puede valer, pero mejor llevar algo más. Conviene beber pequeños tragos antes de tener sed.
Algo de comer
Lleva algo sencillo por si entra hambre o flojera: fruta, frutos secos, barrita, chocolate, galletas o un bocadillo pequeño. Si alguien nota mareo, debilidad, temblor, sudor frío o “bajón”, lo mejor es parar, beber un poco y comer algo con azúcar o hidratos.
Mochila
Una mochila pequeña basta. Dentro:
Agua.
Algo de comer.
Chubasquero.
Algo de abrigo.
Pañuelos.
Bolsa para basura.
Móvil con batería.
Ritmo
No vamos a competir. El ritmo bueno es el que permite hablar sin ahogarse. En las subidas, mejor pasos cortos y constantes que arrancadas heroicas.
Seguridad básica
No salirse del grupo sin avisar. No pisar roca mojada alegremente. Cuidado al bajar: muchas caídas tontas pasan en bajadas fáciles. Si alguien va insegura, se baja despacio y sin vergüenza ninguna.
Resumen rápido
Calzado que agarre, ropa cómoda, chubasquero, agua, algo de comer y ganas de pasar un buen rato. Con eso, para una ruta sencilla, vamos más que servidos.
¿Merece la pena llevar bastones?
Sí. Para la mayoría de la gente, especialmente si no tiene costumbre de caminar por el monte, ayudan a mantener el equilibrio, descargan parte del esfuerzo de las rodillas (sobre todo bajando) y dan mucha seguridad en barro, piedra o terreno irregular. Para rutas como esta, dos bastones suelen ser mejor que uno, aunque con uno también se nota la ayuda. La altura correcta es aquella en la que, al apoyar el bastón en el suelo, el codo queda aproximadamente formando un ángulo de 90°.
Modelos concretos; yo iría a lo sencillo:
Si solo vas a hacer senderismo de vez en cuando:
Forclaz MT100
5,99 €, de Decathlon
Es probablemente la mejor compra para empezar: de aluminio, robusto, muy barato y fácil de encontrar en Decathlon. Miles de senderistas empiezan con él y cumple perfectamente para rutas fáciles y de dificultad media.
Si alguien cree que va a aficionarse y quiere un bastón mejor:
Forclaz MT500
16,99 €
Tiene un sistema de ajuste más rápido, mejor empuñadura y resulta más cómodo para un uso frecuente, sin dispararse de precio.
No hace falta gastarse 100 €. Unos bastones de aluminio de 10 a 20 € son más que suficientes para empezar, y si dentro de un año descubrís que os encanta el monte, ya habrá tiempo de pensar en unos de carbono o de gama alta.
Para el 90 % de las rutas que hace una persona que empieza, yo recomendaría zapatillas de senderismo antes que botas.
¿Por qué?
Son más ligeras y cómodas.
Se adaptan mejor a quien no está acostumbrado.
Dan agarre de sobra para senderos, barro, piedra y pistas.
En verano dan menos calor.
Las botas de caña media o alta las reservaría para rutas largas, terreno muy pedregoso, mucha lluvia o cuando se lleva una mochila pesada.
¿Botas o zapatillas?
Para empezar, unas buenas zapatillas de senderismo son la mejor elección. Son cómodas, ligeras y ofrecen agarre suficiente para la mayoría de las rutas sencillas y de dificultad media. Las botas, que sujetan mejor el tobillo, son una buena opción para recorridos largos, terrenos muy irregulares o si llevamos bastante peso en la mochila.
Mi recomendación para empezar
Zapatillas de montaña y trekking impermeables Quechua MH100
34,99 € en Decathlon.es
Las recomendaría sin dudar para cualquiera que quiera iniciarse:
Muy cómodas desde el primer día.
Buena suela con agarre.
Impermeables para lluvia ligera y barro.
Precio muy contenido.
Se encuentran fácilmente en Decathlon.
Si alguien sabe que va a aficionarse al monte y quiere gastar un poco más:
Quechua MH500 impermeables ,59,99 € en Decathlon.
Ofrecen mejor amortiguación, más agarre y una impermeabilidad superior, pensadas para rutas más largas y exigentes, pero siguen teniendo una relación calidad-precio excelente.
Un consejo que vale más que la marca
Nunca estrenes el calzado en una ruta. Úsalo unos días antes para pasear por la ciudad o hacer caminatas cortas. Evitarás la mayoría de las ampollas.
Es mucho mejor llevar unas zapatillas de senderismo de 40 € que unas deportivas de ciudad de 150 €. En el monte, el agarre de la suela es muchísimo más importante que la marca que llevan en el lateral.
¿Y si llueve?
En Asturias, tarde o temprano llueve. La clave no es evitar la lluvia, sino mojarse lo menos posible y no pasar frío.
Lo más recomendable es un chubasquero o impermeable con capucha. Protege del agua y del viento, ocupa poco y se puede quitar y poner en un minuto.
Los ponchos tienen la ventaja de cubrir también la mochila, pero con viento se mueven mucho y resultan más incómodos por senderos estrechos o con vegetación.
Las capas tradicionales son estupendas para pasear... pero no tanto para caminar por el monte: dejan las manos ocupadas, el viento las mueve y pueden engancharse con ramas o zarzas.
Un sombrero impermeable o una gorra ayudan a que la lluvia no caiga directamente sobre la cara y las gafas, pero no sustituyen al impermeable.
Un paraguas solo es práctico en pistas muy anchas y con poco viento. En senderos suele estorbar más de lo que ayuda.
Consejo: si la previsión anuncia lluvia, mete siempre el chubasquero en la mochila, aunque al salir haga sol. Pesa muy poco y el día que hace falta, se agradece muchísimo.
No intentes ir "perfectamente seco". Si llueve un poco, lo normal es mojarse un poco. Lo importante es llevar ropa que siga siendo cómoda, evitar quedarse frío cuando se para y disfrutar de la ruta. En el monte, una llovizna suele ser parte de la experiencia, no un motivo para pasarlo mal.
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