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Titiritero de palabras

Virtudes públicas, vicios privados

Virtudes públicas, vicios privados ¿ A quién no le gusta dar una buena imagen de sí mismo ? Pocos dirían la verdad si negasen tal cosa. A mí, desde luego, me gusta que el prójimo tenga buena imagen de mí, incluso creo que soy demasiado dependiente de lo que opina el prójimo de mi persona.

Así, tantas veces, vendemos una imagen pública de virtudes cuando lo que nos sobran, en realidad, son defectos que procuramos ocultar.

Como ejemplo trivial, a mí me gusta contar que mi película favorita es Casablanca. Queda muy bien , viste mucho, el compromiso, la lealtad a los valores, la entrega, el sacrificio. En mis momentos acres y de humor negro, siempre puedo alegar que estoy en una fase en que algún desengaño (no necesariamente en París) me ha hecho cínico y descreido. Que los malos pueden detener a un bueno en mi café sin que yo mueva un dedo por evitarlo y, al reproche de un cliente, replique que yo no arriesgo mi cuello por nadie. Que al interrogatorio de cualquier mayor Strasser de la vida, cuando me diga que según sus informes yo no siempre he sido tan neutral, responda displicente. Que cuando no pueda negar que en 1934 llevé rifles a Etiopía y que en 1936 luché con los republicanos en España alegaré que en ambas ocasiones me pagaron muy bien. Que cuando el Strasser de turno indique que seguramente los vencedores me hubieran pagado mejor, responda, con fingido fastidio "Es posible".

No obstante, no soy Richard Blaine. Y la verdad es que oculto siempre que la escena que verdaderamente me gusta, de película, es esa en que Groucho Marx le pregunta a Margaret Dumont "¿ Se acostaría usted conmigo por un millón de dólares" ella le responde: "Claro, por un millón de dólares ¿quién no lo haría?". A lo que Groucho repregunta: "¿ Se acostaría usted conmigo por CINCO dólares?", y Dumont, ofendida, responde durísima "¿ Por quién me ha tomado usted?", y Groucho aclara: "Eso ya lo habíamos aclarado, ahora ya sólo estamos negociando el precio".

No obstante, mi verdadera escena favorita queda mucho peor socialmente y no la puedo contar. Menos mal que este blog no lo lee nadie.

Eso sí, quedad tranquilos los vigilantes de las esencias y de los valores, porque os confieso: En el fondo soy un pringao. Y, al final de todas mis películas, siempre apunto al Prefecto de policía con una pistola directamente al corazón (que es su parte menos sensible) y le obligo a escribir, de su propio puño y letra, en los salvoconductos, los nombres de Víctor e Ilsa Laszlo, para que sea más oficial. Soy un pringao y siempre termino haciendo que la chica se vaya con el héroe para que este pueda continuar su lucha. Y, tras la partida del avión con ambos a bordo, este pringao siempre recuerda que ha oído que hay un regimiento de la Francia Libre en Brazzaville.

Por cierto, para los que no hayáis visto ningún documental en la tele que lo cuente, os informo que la Alemania nazi, al final, perdió la Segunda Guerra Mundial, y que, a este pringao, a ratos, le emociona pensar que para ello sirvió la aportación del granito de arena de Richard Blaine.

Besos y abrazos para tod@s, un saludo desde el Congo, Sergi.

Una canción: Obviamente, La Marsellesa.

"Allons enfants de la Patrie,
le jour de gloire est arrivé.
Contre nous de la tyrannie
L'étendard sanglant est levé
Entendez vous dans les campagnes
Mugir ces féroces soldats
Ils viennent jusque dans vos bras,
égorger vos fils, vos compagnes
Aux armes citoyens! Formez vos bataillons!
Marchons, marchons,
Qu'un sang impur abreuve nos sillons."

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6 comentarios

Sergio -

Bufff.... Necesitaría tres servidores como Blogia enteros para COMENZAR a decir lo que pienso sobre todos los debates que abres en tu Comentario, querida María. Sintetizando mucho, podría resumirte mis principales opiniones en una larga mañana delante de un café (tendría que ser un mediano por lo menos; mejor, como en aquellas pelis del Oeste en que le servían al duro héroe un vaso de whiskey y él decía que dejaran la botella, que nos dejaran la cafetera sobre la mesa), con el riesgo de que alguna importante obligación se quedara olvidada en Ventanielles... ( Por cierto, el próximo café me toca pagarlo a mí ).

Como no quiero colapsar blogia.com (yo soy el que abrí el blog y el que ha firmado un acuerdo en el que se compromete a no joderles, con perdón, el servicio en forma alguna ^___^ ), prefiero que te respondan donChus y/o Darkglam que son capaces de ir al grano y no son unos rollistas como yo , je, je.

Besinos, S.

Maria -

Hola :)

Bueno, Sergio me invita a contestar a replicar a Darkglam.

Que diablos contesto yo a "¿Qué seria de nosotros sin un país inteligente como es Francia?"

Mi opinión ya la conocéis, así que ya que la cosa va de pelis, a deciros que mi preferida es "El club de los poetas muertos" (creo que en Castellano es así).

Soy anti conformista por naturaleza, toca pelotas a ultranza, remungona entrenada (del verbo remungar = quejarse de modo remolón) y mala critica por placer. A todo esto le sumo que me encanta llevarle a la contraria a cualquiera, lleve la razón o no, y para ello me rebusco los argumentos mas ficticios que podáis imaginar y que para colmo llegareis a creer. El mayor de mis placeres es descubrir las entrañas de lo prohibido o de lo políticamente incorrecto. Y mi obsesión la búsqueda de la justicia.

Luego, no suelo recordar los títulos de las películas que veo y a veces ni la peli en si misma (como para recordar los protagonistas).

Así que por fastidiar un poco y hacer honor a mi personalidad, te diré, estimado Darkglam, que sin ese país tan inteligente como Francia, seguiríamos siendo ese país autosuficiente, seguiríamos siendo ese país que yo añoraré en un futuro cercano, seguiríamos siendo España y no un “pastiche” (o mala copia) de ese país en vía de autodestrucción, seguiríamos siendo un país con carácter propio, seguiríamos teniendo el mejor sistema de sanidad europeo (aunque no lo creáis), seguiríamos teniendo nuestras escuelas de barrio/pueblo con los maestros que recordaremos toda nuestra vida, seguiríamos dándoles de ostias a los compañeros de clase cuando estos nos tocan las pelotas sin que nadie nos denuncie por ello. Si fuese necesario, esperaríamos a ese mamón a la salida para rematarle sin que se llamase a la poli, y respetaríamos a nuestros maestros so pena de que nos diese con la temida vara de avellano en la punta de los dedos (o como yo, en Francia, cortaríamos los cables de frenos de su moto por Hijo de la Gran Puta Mamón, para que se la pegase y se matase y encima no tuviesen a quien inculpar). Sin ese gran país que es Francia, aun estaríamos a las 11 de la noche jugando al balón en la calle sin vigilancia de nuestros padres y sin peligro (y si no dormías lo suficiente, te levantaban a grito pelado, pero te levantabas e ibas al cole a puro huevo). Y que narices, sin el fantástico ejemplo de Francia, respetaríamos a los demás y valoraríamos mas lo que tenemos, porque si antes te pasabas de cabrón, tus padres te hinchaban a ti de ostias y no a tus profes, y si rompías lo que tenias, pues te quedabas sin ello aunque estuvieses pataleando tres días seguidos.

Pero claro, Francia está ahí para darnos el ejemplo. Cerramos las pequeñas escuelas para juntar a nuestros hijos en escuelas sobre pobladas donde lo único que falta es el código de barras pegado en la frente porque nadie nos conoce salvo que seamos uno de los matones. Tal es nuestra ansia por poseer, que trabajamos las horas que hagan falta para conseguirlo. Y llevándolo al extremo, llegamos a dejar a nuestros hijos mas pequeños solos en casa mientras trabajamos (fui tele operadora comercial, y no os podéis imaginar la cantidad de niños menores de 5 años que se quedan solos mientras los padres trabajan) Tan poco tiempo podemos pasar junto a nuestros hijos, que les compramos todo lo que piden con tal de que estén ocupados y nos dejen en paz cuando volvemos a casa. Y claro, trabajas más porque te piden más, y te piden más porque tú no estás, y cuanto más tienen, menos lo valoran. Pero claro, si no tienes coche, un par de casas (piso y chalet), niñera, tu hijo en escuela privada con clases particulares incluidas, no inundas tus casa y tus hijos de cosas inútiles, entonces no eres nadie.

Eso es, tomemos ejemplo de Francia, hagamos escuelas de mas de 3000 alumnos, seamos consumistas a ultranza, confiemos la educación de nuestros hijos a la tele y a la niñera, infravaloremos lo que somos y lo que tenemos y conseguiremos ser un país tan inteligente como Francia. Seremos un Gran país.

Pero claro, solo soy la señora de la limpieza y la niñera, y alguien sin nivel sociocultural no entiende de esas cosas. Y si a eso le sumamos que me rebusco los argumentos mas ficticios que podáis imaginar, quien me va a creer?

Besines Sergio, y perdona por la turra.

Sergio -

Estimado señor Darkglam:

La verdad es que hay que admitir que Roma, que en otros tiempos tanto hiciese por difundir la cultura por el Mediterráneo, en los años treinta y cuarenta del siglo pasado no se destacó por su comprensión hacia las inquietudes artísticas de sus militares.

Yo, personalmente, hubiera preferido que hacia 1940 se instaurase en el Campidoglio un triunvirato formado por Totò, Vittorio de Sica y Alberto Sordi. Por desgracia, la Historia casi nunca es sabia y con frecuencia pone al frente de un país a cualquiera. Qué se le va a hacer.
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darkglam -

Me gustaría ver la película que comentas. La actuación italiana en Grecia rozo lo esperpentico y
generó situaciones muy "latinas". Hay una anécdota buenisima de un general italiano que en lugar de comandar las operaciones se dedicó a componer una ópera en
su cuartel general. Creo que al final no lo fusilaron por poco.



Sergio -

No se crea, mi estimado Darkglam, no se crea. Quizás regimientos no, un regimiento es una guarnición demasiado numerosa, y en Brazzaville en 2006 podría dar lugar a sospechas de imperialismo o, cuando menos, intervencionismo.

Pero si los busca usted con atención, comprobará que siempre, en algún rincón, cuando las tropas de la Wehrmacht nos acosan y parece que nos rodean por todas partes, siempre, repito, es posible encontrar algún resquicio de la Francia Libre. Basta quererlo.

Naturalmente, también estará presto a ofrecer sus servicios el capitán Tonetti, y habrá quien esté dispuesto a unirse al contingente italiano. Eso sí, yo de incorporarme a las huestes del Duce, por favor, que me pongan bajo el mando del Teniente Montini, en la isla griega donde transcurre Mediterráneo ( Oscar a la mejor película en lengua no inglesa, 1992). Prefiero la pintura al circo.

darkglam -

Recientemente emitieron Casablanca en La 2 y definitivamente me quedo con el comisario Renault y su habilidad para sobrevivir a las arenas movedizas. Increible este dialogo:

Rick: ...no olvide que le estoy apuntando derecho al corazón

Renault: ese es mi punto menos vulnerable

Los regimientos de la Francia libre hoy en día sólo se puede encontrar en la imaginación.

Como dijo Antonio Gasset Dubois, en La 2 como no:

¿Qué seria de nosotros sin un país inteligente como es Francia?
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