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Titiritero de palabras

Nuestra suerte será la que queramos que sea. O a la que nos atrevamos.

Nuestra suerte será la que queramos que sea. O a la que nos atrevamos.

Llevo algunos años queriendo ver varias películas que creo que me resultarán interesantes, pero que, por poco tiempo libre, y porque he usado con otras prioridades el que tengo, aún no he visto. Películas como Syriana, Goodbye Lenin, y Buenas noches y buena suerte.

Anoche puse los primeros minutos de esta última y me quedé helado. La película es de 2005, antes de que estallara la crisis de las subprime en agosto de 2007. Antes de la crisis financiera, y de la económica. Sin embargo, el discurso inicial de Ed Murrow en la película parece escrito por Clooney sabiendo ya lo que iba a pasar.

Más me llama la atención incluso que en los dos debates del entonces candidato a renovar su condición de presidente del gobierno de España frente al aspirante, el que a la postre sería ganador de nuevo y ocupa el más alto cargo del Ejecutivo a día de hoy se despidió precisamente con un "Buenas noches y buena suerte", aunque ya estábamos en 2008 y posiblemente podía haberle encontrado sentidos distintos al que en aquel entonces le dio.

En una traducción muy libre, Ed viene a decir en la película algo así como:

"Es mi deseo, si no mi deber, hablar abiertamente de lo que está ocurriendo en la radio y en la televisión (...)

Nuestra historia será aquella que nosotros queramos que sea, y si algún historiador, dentro de 50 o 100 años ve las grabaciones de una semana de nuestros tres canales se encontrará frente a imágenes en blanco y negro o en color prueba de la decadencia, de la vacuidad y del aislamiento de la realidad del mundo en que vivimos.

Actualmente estamos todos sobrealimentados, viviendo en el bienestar, complacidos y complacientes. Existe dentro de nosotros una alergia a prestar atención a informaciones y noticias desagradables o molestas, y nuestros medios de comunicación reflejan esa tendencia.

A menos que dejemos de lado nuestra abundancia y reconozcamos que la televisión se utiliza sobre todo para distraernos, engañarnos, divertirnos y aislarnos, quien la financia, quien la ve y quien trabaja en ella se dará cuenta de esta realidad cuando ya sea tarde para ponerle remedio".

En dos palabras: a-cojonante. Por cierto, la acción transcurre en ese momento en octubre de 1958. Los cincuenta años han pasado ampliamente. La tele últimamente nos obsequia generosamente con la abundante presencia de Belén Esteban, y seguro que cualquier día de estos empieza la edición 27 , o 34, qué más da, de Gran Hermano. Ah, y el Mundial. ¿ Será ya el demasiado tarde que anunciaba el gran Murrow ?

 

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