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Titiritero de palabras

Confieso que he llorado

Confieso que he llorado

Hacía mucho tiempo que no lloraba. Hoy al mediodía, viendo en televisión las imágenes de la actitud chulesca de Jon Bienzobas en el juicio que se sigue contra él como presunto asesino de Francisco Tomás y Valiente, me han brotado bruscamente lágrimas de rabia e indignación.

Hay dos personas a las que , habiendo tenido el capricho de lograr conocer personalmente, no me ha sido dado, y ya no podrá ser: Ernest Lluch y Francisco Tomás y Valiente. Ambos nos fueron arrebatados por ETA.

Digo desde ya que soy partidario de la reinserción de tod@s las personas que han delinquido, incluso l@s autores/as de los actos más deleznables. Y, por supuesto, soy partidario de un final civilizado de la violencia etarra. Sin embargo mi corazón pide a gritos que para avanzar en ese camino, l@s que se arrostran el derecho a acabar con la vida de un ser humano por cualquier motivo, sea este el que sea, tomen conciencia de la barbarie de tal acción, y muestren arrepentimiento. El grandísimo, el inmenso Paco Tomás, que tanto luchó por los desfavorecidos de esta tierra, perdió la vida por su pasión por garantizar que hoy, su presunto asesino, goce de las garantías de un juicio justo, y de un sistema penal civilizado. Señor Bienzobas, si hoy nadie le arroja a los cocodrilos, si hoy ningún hijo de don Francisco se toma la justicia por su mano, si hoy, por fortuna, en España y en toda la Unión Europea está abolida la injustificable y contraria a toda ética pena de muerte, es gracias a gente como Tomás y Valiente. Ojalá fuera usted capaz de entender eso.

Y un detalle que honra hasta extremos infinitos la memoria de Tomás. Si pudo ser asesinado con extrema facilidad, fue porque en un alarde de generosidad y ejemplo ético que le honra, se negó a aceptar escolta desde el mismo momento en que abandonó la Presidencia del Tribunal Constitucional, alegando que ya no era una personalidad pública ni se creía con tal derecho, y aun sabiendo que era objetivo de los terroristas etarras. Con demasiada frecuencia se van prematuramente algun@s de l@s mejores. Fue tu caso, Paco, porque eras demasiado bueno. Siempre nos quedará tu ejemplo. ¡ Viva la justicia por la que tú luchaste y que a ti te negaron !

 

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