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Titiritero de palabras

Virchow, Schiano, y cómo decidir a quién se le da un título de médico

Virchow, Schiano, y cómo decidir a quién se le da un título de médico

Hace algunas semanas, enlazaba un video que mostraba una escena en la que un catedrático de medicina pone la máxima nota a un alumno en el examen y su peculiar criterio para retocar la evaluación exacta, en una preciosa escena protagonizada por el gran músico Mario Schiano en "La meglio gioventù" hace muy poco tiempo, y que desde entonces, tristemente, nos ha dejado ( es curioso cuántos artistas se nos van al poco de dejarnos una obra maestra; Massimo Troisi falleció a los pocos días de su magistral interpretación del cartero de Pablo Neruda, y Mastroianni no hacía mucho que había bordado Sostiene Pereira, por citar otros ejemplos).

Hoy le quiero dedicar este "post" a P., que me lo ha traido a la cabeza, y que guarda cierta relación con el anterior. Es una anécdota que cuento, como todas las que considero muy buenas y que sé, con mucha frecuencia, pero creo que sólo la he contado muchísimas veces de palabra, pero nunca en internet, s.e.u.o.

El gran médico Rudolf Virchow, según cuenta una anécdota que uno no puede saber cuánto tendrá de fiable, era Catedrático de Anatomía Patológica en la Universidad de Berlín. Era el profesor más temido, y aprobar su asignatura no debía de ser cosa precisamente fácil. Como muchos otros, le ocurrió a un cierto alumno que tenía todas las asignaturas superadas excepto la de Virchow. En el momento de la anécdota, llevaba tres años cursándola, y en los dos anteriores la había suspendido. Parece ser que el gran anatomo-patólogo tenía por costumbre realizar el examen final convocando a todos sus alumnos en el Aula Magna , y sin que se supiese en qué orden iba a llamarlos para someterlos a, habitualmente difíciles preguntas orales delante de todos sus compañeros. Hete aquí que nuestro protagonista se hallaba extremadamente nervioso, cuando entra el Dr. Virchow y se sitúa en su sitio. Ni que decir tiene que llama, el primero, al prota de la anécdota. El tío se aproxima temblando al estrado, temiendo qué dificilísima pregunta será la primera.....

La primera resulta ser algo así como esto.....: Señor Tal, lleva usted tres años viniendo a mis clases..... ¿ Ha aprendido usted algo ?

( el otro, tembloroso y dubitativo )..... Hombre, Profesor.... Yo creo que algo sí....

Virchow: Pues entonces está usted aprobado, es usted médico desde este momento. Con la cantidad de médicos burros e ignorantes que hay por ahí ejerciendo, no le voy a suspender a usted, que al menos ha aprendido algo.

Ni que decir tiene que seguro que la actitud de Virchow, si la anécdota es cierta, era irónica..... que de un tío que había acudido a sus prácticas durante tres años no necesitaba preguntarle nada para saber perfectamente si estaba cualificado o no para aprobar su asignatura..... Pero es una anécdota que siempre he encontrado graciosa, y que he querido compartir contigo, querido lector, si no te la había contado ya.

 

 

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