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Titiritero de palabras

Argentina, el hambre y el puño en alto

Argentina, el hambre y el puño en alto

 

Me despierto hoy con un desolador reportaje en un medio de comunicación nacional español titulado "El hambre rebrota en Argentina". Con datos tales como que en un país tradicionalmente productor y exportador de alimentos a gran escala, según las fuentes, el porcentaje de la población argentina que hoy pasa hambre sería entre el 23 y el 29% ( siendo la estimación más baja la de Néstor Kirchner, me temo que nada sospechoso de alarmista sobre la mala situación del país ). Con datos tales como que existe un subsidio de 55 euros mensuales para familias con seis hijos o más ( si no son más de seis, sale a unos céntimos por hijo y día ). La provincia de Buenos Aires, por su parte, da tarjetas con 14,50 euros mensuales para quien tiene un hijo y 18,10 para quien tiene dos o más ) ( de nuevo muy lejos de un euro al día).

Y no me sale del corazón no relacionar esto con la polémica del puño en alto. Dicen significados dirigentes de un importante partido español ( asegura ser el que más afiliados tiene en el país, y, eso es inequívoco, en las últimas elecciones generales fue el segundo partido más votado, con las encuestas actualmente situándole el primero en intención directa de voto) que el puño en alto es un símbolo caduco, anticuado, propio de otros tiempos ya superados. Se lo he oído mucho a otros miembros de mi propio partido también. El caso es que los panoramas propios de una novela de Dickens también me parecen cosa del siglo XIX, como el puño en alto.... Tristemente están ahí.

El partido más beligerante con el puño en alto de los socialistas es un significado miembro de la Internacional Democristiana. Les recomendaría que leyeran lo que dicen los documentos que se aprobaron por mayoría de dos mil y pico contra cinco al final del Concilio  Vaticano II, documentos que aún siguen vigentes, y uno de cuyos principales ideólogos fue un brillantísimo joven teólogo alemán llamado Joseph Ratzinger , cuyo nombre y apellidos civiles se parecen muchísimo a los del actual Obispo de Roma. Especialmente lo relativo a la pobreza, y a las obligaciones de los cristianos respecto a ella.

Quizás es que ya tengo una cierta edad. Quizás es una muestra de conservadurismo, en el fondo. Pero a mí con frecuencia se me saltan las lágrimas cuando canto La Internacional con el puño en alto mientras destrozo versos tales como "en pie los esclavos sin pan", "el hombre del hombre es hermano, derechos iguales tendrá"... Y pienso seguir levantando mi puño, por anticuado que parezca, mientras haya más de ocho millones de argentinos, y más de mil millones de seres humanos en el mundo, que pasan hambre, ese otro fenómeno anticuado, anacrónico, impensable en pleno siglo XXI. Tan impensable como mi puño en alto.

 

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1 comentario

rosscanaria -

Pues me parece bien tu puño en alto Sergio, por muy anticuado que esté llevas razón en lo que dices, mientras siga habiendo hambre en el mundo, hay que seguir co el puño n alto.
Besos, Ross
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