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Titiritero de palabras

Esas pequeñas cosas, esos inmensos pequeños placeres

Esas pequeñas cosas, esos inmensos pequeños placeres

Ayer estaba esperando a que se me pusiera en verde el semáforo de la calle Asturias bajo una lluvia que me tenía pingando cuando reparé en la chica de al lado. Mi primera impresión era indudable ( ¿ Fulanita ????? ). En cuanto mi tiempo de reacción me permitió razonar dejé de mirarla como un imbécil y volví a mirar al frente , mientras pensaba ya conscientemente que no era posible, que era idéntica a Fulanita pero nuestro último amigo común, al que además no suelo ver casi nunca tampoco, hace mucho que me dijo que ahora vivía en Gijón. No, no era posible, y esa pobre chica pensaría cosas de mí muy raras y muy feas si volvía a mirarla ( la más leve "¿qué hace este gilip****s mirándome así? ). Pero huelga decir que la curiosidad me pudo, que su rostro era demasiado idéntico al de Fulanita, así que miré de nuevo para ella y pregunté tímidamente "¿¿¿¿ Fulanita ????". Cuando respondió: " ¡¡¡ Sergio !!! " la poca incertidumbre que aún me cabía terminó de disolverse.

¿ Cuántos años hace que no nos veíamos ? ¿ Cuándo fue la última vez ? ¿ Tan lejos como cuando fuimos juntos a finales de los noventa al Guggenheim de Bilbao, con nuestro amigo común y la gente de Llanes ? ¿ O quizás aún hubo tardes de interminable hablar de todos los temas del mundo en una conocida cervecería de Oviedo? Me es imposible recordarlo, sólo que posiblemente hacía no menos de ocho años que no nos veíamos. Tanto que hablar, tan poco tiempo que teníamos los dos... Nos hemos prometido llamarnos y quedar los viejos tres amigos a contarnos qué fue de toda la gente, informarnos de quién se casó con quién, cuántos hijos tienen, en qué país viven.... y contarle cada uno al otro qué ha sido de las vidas de nosotros dos , en particular.

El placer de ese reencuentro es de los mayores que recuerdo en los últimos tiempos.... Y a veces puedes darle la razón a Sabina en Calle Melancolía, y pensar que levantarte esa mañana ha sido un "busco acaso un encuentro , que me ilumine el día". Pero ayer, a diferencia de la mayoría de los días, no hallé sólo sombras que niegan lo que esconden, sino que volví a ver a una amiga perdida y reencontrada. ¿ Cuántas manos hacen falta para contar con los dedos los placeres mayores que puede experimentar un humano? Quizás con dos me sobran....

Feliz día.

 

 

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