Golpe de estado exterior

En vísperas de mi último viaje a Roma, un sentimiento de alegría me llenó al saber que el Presidente de la República había forzado la sustitución del inefable Berlusconi Silvio al frente del gobierno. Pero había en él bivalencia: veinte años de vergüenza, de intolerabilidad moral, política y jurídica no habían causado ninguna acción de ese tipo. Su renuencia, su baile un pasito p’alante un pasito p’atrás respecto de tomar las medidas que "recomendaba" el núcleo duro de la UE había sido el detonante; a la vez, y no era casual, en Grecia, donde sus sucesivos gobiernos de los últimos tiempos, de ambos signos, no siempre habían sido un ejemplo de rigor y buen hacer, pero estaban formados por personas decentes y respetables había corrido la misma suerte.
Hoy son ya tres los gobiernos "tecnócratas", que, bajo esa etiqueta, ejecutan planes profundísimamente POLÍTICOS de hondas y duraderas consecuencias para los pueblos: Grecia, Italia, Rumanía. En Portugal, Irlanda o España tenemos gobiernos electos y tolerados, en tanto que hagan "lo correcto". La sangría repetida y agravada a Grecia la lleva hoy a tener que elegir entre el precipicio y el abismo, bajo enorme presión para que escoja lo deseado por Merkel y sancionado por sus adláteres ( Sarkozy me parece menos dueño de sus actos que los muñecos de látex que bromean con el supuesto doping español, marioneta, él también, pero más triste, con menos gracia y con más Grecia).
Entre tanto, en mi querida España, esta España mía, esta España nuestra las medidas se suceden vertiginosamente: subida de impuestos, reducción del gasto público y ahora , una mal llamada "reforma laboral" que me ofreció la duda, en el resumen con que fue presentada, de si tendría la más mínima utilidad para crear empleo, ahora o en algún futuro, pero que, cuando hemos conocido los detalles en el BOE, hemos sabido que la ministra no nos contó quizás el punto más esencial: puerta abierta a una bajada generalizada de salarios, incluso en las empresas con beneficios y viables.
No hace falta ser Nobel de economía para prever las consecuencias de la interacción de ese conjunto de medidas en un escenario de recesión: el poder de compra de los asalariados españoles disminuirá y la anémica demanda caerá aún más, profundizando la recesión. Los mismos mercados de deuda que especulaban contra el supuesto exceso de gasto público más pronto que tarde especularán contra la posibilidad de pagar la deuda por un país con el PIB contrayéndose rápidamente y con salarios menguados e impuestos crecidos, con menos ingresos netos en las nóminas, con más porcentaje de ellas al Estado que las dedicará a la servidumbre de la deuda que se volverá a hacer difícilmente sostenible en un círculo vicioso. ¿ Qué nos quedará tras un par de años de recesión con caidas de 2 o 3 puntos anuales del PIB ? ¿ La intervención ?
Entre tanto, en Grecia podrían mandar muy pronto comisarios de "la troika", un paso más allá del primer ministro "técnico".
¿ Y, si ahora, o en la próxima vuelta de tuerca, el parlamento griego elige "mal" ? ¿ Mandaría Alemania los tanques a las calles de Atenas si Grecia declararara una suspensión de pagos ? Yo ya no descarto nada. Sólo espero que haya Jan Huses del siglo XXI, o émulos del recordado Vaclac Havel. Cuando Rusia mandó los tanques sobre Praga escribió el inicio de la caída de los atroces regímenes comunistas. Cuando los blindados del IV Reich emboquen La Castellana espero que no tardemos veinte años en lograr que eso suponga el desmoronamiento y para siempre del atroz, despiadado, asesino capitalismo especulativo que afilaba los colmillos de este lado del telón de acero.
Comentarios » Ir a formulario
Autor: Guti
Me temo que mientras sea más fácil putear a 40 millones de trabajadores que a dos docenas de todopoderosos, seguirán puteando a los trabajadores.
Y en esta España tuya es fácil putear y engañar a los trabajadores. Así que... así seguirán.
Fecha: 13/02/2012 11:14.





